viernes, 26 de abril de 2013

La delgada línea entre opinar y despedazar



 Anthony Tesla
Wattpad: wattpad.com/AnthonyTesla

Se sataniza mucho la critica: la propia palabra parece haber ganado con el tiempo una connotación negativa. “Criticar” es de celosos, o de frustrados, dicen algunos. En muchos casos, puede entenderse: todo aquello y todo aquel que tenga éxito encontrara críticos, certeza de la vida como la muerte y los impuestos.

Mas la practica no debería tener tal fama: al final, en menor o mayor medida, todos hacemos critica. Todos tenemos un área en la que sentimos que tenemos un conocimiento mayor, ya sea porque practicamos una actividad o porque la seguimos con devoción religiosa.

La critica busca examinar, deconstruir una obra, y dar un juicio acerca de su calidad (o ausencia de esta). Pero creo yo que hay una diferencia muy clara entre aquella con fundamento y juicio, y esa otra critica que busca más que nada notoriedad y hacer arder sentimientos negativos.

Hablo, claro, de la constructiva y de la destructiva.

Pero en ocasiones la diferencia entre ambas no es tan clara.

Un fenómeno interesante que he notado en los últimos años es el del “critico estrella”; alguien conocido por criticas duras y despiadadas que lo hace tanto por dar a conocer sus argumentos respecto a una obra determinada como para hacerse un poco el “payaso” (en lo personal, culpo a Simon Cowell por la existencia de esta criatura, pero es sólo una opinión).

Creo que fue Anton Ego quién dijo que las criticas negativas son “divertidas de escribir y de leer”; sería hipócrita de mi parte decir lo opuesto, dado que, al igual que muchos, hay un enorme disfrute en ver a alguien matar a hachazos verbales una película mala, pero hay algo malo cuándo el critico se preocupa más por ver si su último chiste fue gracioso qué en la de exponer lo que considera negativo en una obra de ficción de manera clara. Claro, parte de escribir una reseña es hacerla disfrutable, pero en un mundo dónde cada persona tiene un teclado y una conexión, muchos se creen el próximo Roger Ebert, y al igual que en el mundo del fanfic, sólo el 10% son buenos.

Así que en última instancia, hay que tomar la critica de quién viene, y ponerle su peso: algunas voces se deben escuchar con más atención y algunas palabras se deben leer con más detenimiento.

No obstante, también hay una lección importante que todo autor o aspirante autor tarde o temprano debe aprender, le guste a uno, o no: a soportar lo que sea que cualquiera te pueda decir.

Nadie está fuera del alcance de la critica, buena o mala, con argumentos o sin fundamento, y cualquier persona con intenciones reales de dar a conocer su obra al público debe comprender que eso será algo frecuente y no puede armar un gran escándalo. Inclusive hay gente que no gusta de grandes clásicos de la ficción de todos los tiempos, ¿qué esperanza tiene un pobre autor o autora novato de gustar al 100% de los lectores? Casi al igual que el sexo, “la primera vez duele”, pero una critica negativa no es el fin del mundo; puede incluso ser el comienzo de uno nuevo, dado que a veces es necesario oir o leer una para darte cuenta que uno está muy lejos de ser el próximo Kurt Vonnegut o la proxima Emily Dickinson.

¿Qué sería de yo mismo si no tuviera criticas? El ego del escritor, del autor (o inclusive, de cualquier persona que disfrute de participar en una actividad artística) es como una burbuja, y como toda, eventualmente se va a reventar. Yo solía, en una era oscura dónde reinaba la ignorancia, escribir fanfics; afortunadamente esto fue antes que tuviera una conexión a Internet a mi disposición, así que esos escritos permanecerán en el olvido (o en algún sótano húmedo junto con mis trabajos de la primaria), pero ahora puedo decirlo: ojala alguien los hubiera leído, ojala alguien los hubiera destrozado, porque entre más pronto hubiera aprendido que no era el regalo de Dios al mundo de las letras, hubiera mejorado desde antes. Yo sé que, incluso en el día de hoy, mi nivel es pobre, patético, por los suelos, y si he mejorado una fracción de una fracción de una miseria fue porque alguien estuvo ahí para criticarme y hacerme despertar de mi fantasía, y si algún día logro hacer algo medianamente aceptable en la literatura será porque no me encerré en mi propio ego y pude hacerme preguntas como: “¿Qué coño estás haciendo, Anthony?”

Y un critico estuvo tras de eso, así que si no deseas ser reseñado, destrozado, destruido y humillado, sigue enseñándole tus versitos a tu mamá.




Sandy Lee
Wattpad: wattpad.com/user/SandyLee

Hay algunas personas, que van por ahí creyendo firmemente que su tarea en la vida es decirles a los demás, como deberían de hacer… lo que sea que estén haciendo. Llámese cantar, actuar, trabajar, escribir, producir, etc. Pero en esta ocasión, me voy a quedar con los asuntos de la escritura.

Soy una creyente de que muchas veces necesitamos una llamada de atención para mejorar. Pero hay maneras. Muchos se defienden diciendo que si no quieres que tu historia sea objeto de críticas, entonces no la publiques. En cierta parte tiene algo de verdad,  pero el secreto radica en cómo tomas la crítica. Si vas a dejar que alguien que se escuda detrás de una computadora y te escribe un par de líneas donde dice que tu trabajo es de la mierda, te afecte; ya puedes irte haciendo un espacio en cualquier sanatorio mental. Y lo digo porque yo tengo reservada una habitación con camisa de fuerza hecha de algodón egipcio:

Hace un par de años (incluso me sorprende tratar de dar una fecha exacta), fui el blanco de un crítico letal y venenoso. Para los que leyeron la entrada anterior del blog, y para los que no también, yo tuve la fantástica idea de escribir un Fanfic de Harry Potter. Si quieren un resumen claro y conciso este incluye: Una trama en la que parece que consumí estupefacientes, una Mary Sue hecha y derecha, perfecta y súper poderosa;  un montón de personajes nuevos, hechizos y pendejadas sin sentido.

En su momento se publicó en el ahora desaparecido Potterforos.com, donde fui apoyada por mis entonces compañeros foreros, a los que obvio les mando un saludo enorme, ¡los extraño, chicos! Pero cuando descubrí Fan Fiction.com por medio de un Dramione, si ese de “Cambiando el pasado” de Monik, pensé que era una buenísima idea publicar el mío también.

Un par de capítulos publicados después y el primer review que obtengo, era nada menos que una crítica despiadada sobre (si, adivinaron) la Mary Sue, el poco respeto que le tenía al canon, tildes y problemas con la puntación (sinceramente sigo teniendo problemas con las comas). Miles de antorchas se encendieron y mi nombre se escribió en la lista negra. Pero dejémonos de traumas, a lo que voy es que caí en la trampa de una mala critica. Sí, hay trampas en esas líneas viboreznas.

La primera es el enojo. De inmediato te pones a la defensiva. ¿Quién es ese o esa metiche que se atreve a meterse en lo que no le importa? ¿Le pediste su opinión? No, nadie se la pidió, pero aún así te la está dando sin miramientos. Y tarde o temprano hay que aprender a vivir con eso, siempre habrá alguien que te señale, alguien a quien no le guste tu trabajo y no hay nada que puedas hacer al respecto. Y definitivamente, no puedes ir cambiando tus ideas, solo por complacer a todo el mundo.

Después del enojo, y quizás un par de mensajes mentándole la madre al engendro después (porque inexplicablemente ese ser, tiene una progenitora), comienzas a tomarle sentido a las palabras. Es lo que yo considero un inception.

Y si te gana la vergüenza, como a mí, terminas eliminando toda la evidencia que te relacione con ese trabajo.

Ya me di cuenta de que sueno como una patética traumada, pero la verdad es que hasta el día de hoy, me avergüenzo de esa historia hasta niveles insospechados. Para mí, es como lo que para los vampiros debe ser la luz de sol, el agua bendita y las estacas en el corazón.

Lo único que podría decir en mi defensa, es que era joven. Mis habilidades como escritora apenas estaban en desarrollo. Aún lo están, pero al menos hoy en día trato de preguntarme qué es lo que estoy haciendo y hacia dónde voy con una historia. No soy exactamente una eminencia, pero en comparación con aquellos días, hay un avance significativo.

Y por si tenían dudas, no consumía estupefacientes, realmente no es como que los necesito mucho. Genética, mutación; llámenle como quieran pero para mí es mi estado normal. (Inserte risa malvada aquí.)

Críticos… Hay muchos allá afuera, que se dan aires de grandeza, en plan de Premio Nobel de Literatura y creen que tiene el derecho de apuntar con el dedo a todo error ortográfico, mala sintaxis y gramática que hay en la web. Ya sea en historias originales, pero especialmente en fanfics; tienen la idea de evitar que otros lectores, lean tales “atrocidades”, como si realmente todos nosotros no tuviéramos criterio a la hora de leer.

En mi caso, si yo leo una historia y a la mitad del capítulo por x o y razón, no me gusta; tengo un mouse que sirve a la perfección y con el cual cierro la ventana y san se acabó. No me voy a poner a mandarle mensajes al autor o autora, donde explico ampliamente lo mala que me pareció su obra. Para empezar, porque no soy quién para hacerlo. Una vez lo intenté y me sentí pésimo. Y aunque tuviera un Premio Nobel bajo el brazo, sería muy arrogante y soberbio de mi parte.

Es verdad que a veces hay historias en las que definitivamente piensas… ¿Qué estaba consumiendo cuando escribió eso? Pero al final del día es su historia, no la mía. Tal vez si esta persona lee algo de mis trabajos, piense lo mismo. Y está en todo su derecho. Pero a lo que voy, y perdónenme por extenderme tanto; es que la base de una buena crítica, es y será siempre, el respeto.

Hay gente que vive de criticar, y hay otra que vive para despedazar. Muchos confunden lo primero con lo segundo, pero como sucede en muchas cosas, hay niveles. Por una parte está el crítico que anima al escritor a mejorar. Éste se expresa con respeto, le muestra al autor fundamentos válidos, y muchas veces lo hace lejos de los ojos curiosos y ávidos de peleas virtuales. Incluso existe el tipo de crítico que se ofrece como mentor, con tal de ver mejorar al autor.

Pero como en esta vida, no todo es azúcar y risas, también te topas con la reencarnación del anticristo. Es el tipo de crítico que te arranca las extremidades, con palabras hirientes y las pone en exhibición vanagloriándose de lo listo que es. Normalmente tiene a un séquito que apoya cada una de las palabras con todos sus puntos y comas.

Pero creo que todos estarán de acuerdo que no es lo mismo decir; “¿Sabías que existen los diccionarios?” a “Puedes apoyarte en los diccionarios, corrector de Word, Wikipedia; entre otras herramientas.”.

Hay formas de decir las cosas, y si algo he aprendido en esta vida, es que lo cortés no quita lo valiente.

Ahora bien, ¿cuál es la crítica constructiva y cual no?

Fácil: La constructiva te señala tus errores y te da una pauta sobre cómo mejorar. La destructiva simplemente es hiriente, no aporta nada, excepto dramas, y siempre le falta al respeto al autor.

Lo que muchos pseudo-críticos no tienen en cuenta, es que hay una gran responsabilidad en lo que se dice; especialmente cuando las criticas van dirigidas a escritores primerizos.

Deben de tener tacto al momento de abordar una sugerencia. Es verdad que hay errores, de hecho cualquier escrito y escritor los tiene, pero hay que tomar muchas cosas en cuenta. Hace poco en Wattpad me encontré con una historia de una nena de diez años. Alguien le dejó un review de tres palabras que en lo personal, me molesto mucho:

“Es una mierda”.

¿Con quién se supone que estaba comparando el trabajo de esta niña, con Shakespeare?

Y eso es lo más leve, por decirlo de alguna manera, que me ha tocado leer. Pero el punto es que por esos comentarios estúpidos, los nuevos autores, pierden el interés. No es que tengamos que aplaudirles sus fallos, no, pero no ser tan duros con ellos. Aún les falta madurar. Pero esas palabras, pueden hacer perder la pasión de escribir.

Entonces, ¿qué hacer en caso de ser objeto de una crítica?

Primero que nada, leerla. Hay que saber exactamente qué es lo que se dice en ella.

Segundo, no trates de defenderla al instante, porque hay ocasiones en que es mejor tener la cabeza fría para responder.

Tercero, decidir qué hacer con esa opinión. ¿Tu trabajo no es lo que esperabas? ¡Oye! A todos nos pasa, no es el fin del mundo. Tú decides si esas palabras te afectan o te hacen mejorar. Como autor, tú tienes el poder: es tu historia y de nadie más.

"Vuélvete más sabio con cada error, más fuerte con cada golpe, más rápido con cada atraso; pero nunca dejes que se lleven tus sueños."

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