martes, 24 de septiembre de 2013

Entre Covers

Anthony Tesla
 @EscritorEnojado

Un cover se define como la práctica de tomar una canción de otro artista y hacer una versión propia de ella, y aunque en ocasiones podamos girar nuestros ojos y preguntarnos si es que la originalidad ha muerto en la cultura pop, no hay una ley que nos diga que un cover tiene que ser inherentemente inferior a la original (si bien, es el caso más común).

Pero, de vez en cuando, algo sucede: un artista logra tomar una canción anterior y dotarla de su propia alma y corazón, logrando ser tan buena, y en contadas ocasiones, inclusive mejor qué lo que ya se conocía.

Este conteo va dedicado a esas canciones y artistas que de algún modo, y a mi gusto, lograron superar esa barrera y supieron darle nueva vida a viejos clásicos en su momento.

Hurt. Original de Nine Inch Nails, cover de Johnny Cash

Lo usual es, ver a un artista nuevo y joven versionando el trabajo de alguien con más camino recorrido en la industria, pero en el caso de la versión country del 2003 de la canción de NIN por Johnny Cash, resultó justamente lo contrario.

Hay tantas cosas que hacen de la versión del hombre de negro superior en todo aspecto a lo que Trent Reznor escribió: la misma canción habla de alguien que parece haber llegado a un punto alto en la vida y que se lamenta de algunas decisiones. En voz de Reznor, alguien joven...puede sonar muy arrogante, si no es que poco creíble en primer lugar. Pero en el caso de Cash, no. Es un artista legendario que ha tenido una carrera de décadas y que ha tenido sus altos, y sus bajos; sus triunfos, y sus fracasos. Así pues, la introspección y auto-analisis de la melodía son, o al menos, se sienten autenticas: no hay necesidad de suspensión de la incredulidad porque es algo que uno puede ver y sentir, si conoce la historia del cantante country.





Eso sin contar que, como en todo buen diseñador, Cash logra desproveer la canción de todo lo innecesario y le deja apenas los elementos más sencillos y básicos; hay una belleza simple, elemental, sin poses ni maquillaje.

Esta fue el último sencillo del legendario músico, casi como si él mismo supiera haberle dado un toque dramático perfecto a su propia historia. Johnny Cash logró lo que bien podría ser, no sólo un buen cover, sino probablemente EL último cover para medir todos los demás.



Boys Of Summer. Original de Don Henley, cover de The Ataris

Este es un poco un caso inverso; en 1984, el ex-Eagle Don Henley lanzó “Boys Of Summer”; una clásica canción de amor de verano que de hecho alcanzó el éxito comercial, topando en el número 5 del  Billboard 100.

No obstante, al analizarlo bien, suena tal como uno esperaría que la canción de un ex-miembro de una banda legendaria que se encuentra en un momento en el que busca que dirección darle a su carrera sonaría: sientes talento y habilidad, pero no espontaneidad, ni chispa  o demasiada energía, que en una canción con su tema supondrías que tendría.

En 2003, una banda de rock de Indiana, The Ataris tomó la canción y le inyectó de todo aquello que carecía: la historia de amor veraniego pasó de un lamento a una fuerte declaración, y se volvió algo creíble, joven, poderoso.



The Ataris logró su primer, y lamentablemente, único éxito en los charts, pero quizá fueron ese tipo de bandas que se mantienen vivas por la base de sus fans y por espectáculos en vivo, no por lo que aparezca en las listas. Pero al menos sé que dejaron una huella profunda en un apreciador de la música que no puede relacionar verano alguno ya sin su versión de un clásico de los 80.



Twist & Shout. Original de Top Notes, cover de The Beatles

“Twist & Shout” hubiera pasado al olvido de la historia junto a tantas otras obras de no ser porque una pequeña banda de Liverpool la tomara y la hiciera uno de sus éxitos tempranos. Quizá los conozcan, quizá no, se llamaban The Beatles y...bueno, son algo conocidos.

La canción fue más qué sólo un hit, qué sólo una melodía movida y de alto ritmo; fue casi una bomba, un globo de aire fresco que la música y la cultura pop tanto necesitaba. Es difícil creerlo, pero a principios de los 60, el rock parecía estar en decadencia como la moda pasajera que muchos esperaban que fuera; un tragico accidente aereo se llevó las vidas de Buddy Holly, Richie Valens y Big Booper, y pocos años después, de Eddie Cochran; Elvis dejó su carrera musical para enfocarse más en el cine; Jerry Lee Lewis se vio en una escandalosa relación con su prima menor de edad...en fin, parecía que todo nombre grande del género estaba cayendo y que el rock pasaría como muchos otros estilos en el pasado.





Pero estos cuatro jóvenes ingleses llegaron y se hicieron sonar, y cambiaron el mundo. Su versión de “Twist & Shout” es tan representativa de su época que me resultó casi imposible, aún en la era del internet, encontrar algo sobre la versión original. No sólo versionaron esa canción: se la adueñaron, la robaron, la hicieron suya. Y estos muchachos...bueno, apenas estaban empezando...




Respect. Original de Ottis Redding, cover de Aretha Franklyn

Ottis Redding es una leyenda por derecho propio, y su historia parece seguir muchos patrones vistos en las vidas de algunos grandes artistas, incluyendo, un trágico final antes de tiempo. No se trata éste artículo de poner en duda el buen nombre de algunos de los actos que proveen ejemplos, y este gran cantante de R&B no es la excepción.

Pero la mejor manera de igualar fuerzas con una leyenda es, con otra.



La canción “Respect”, en voz de Aretha Franklyn, adquirió otro tono: se volvió un himno. En parte uno hacia las relaciones, en parte uno feminista, en parte uno simplemente a la dignidad que todo ser humano debería darse. La versión de Redding suena la de un ser desesperado; llena de emoción, sí, pero perdiendo un poco el punto. Franklyn la empodera y le otorga, precisamente, auto-respeto. Y ni hablar del performance; la voz de esta gran cantante nunca sonó mejor, y se volvería estándar oro respecto al como interpretar.

Al final de cuentas, de eso se trata un buen cover: darle un nuevo ángulo, y en este caso, fue inclusive más allá: la hizo distinguida, y le dio no sólo otra personalidad, sino SU personalidad.




 Superstar. Original de The Carpenters, cover de Sonic Youth

The Carpenters cuando mucho, tienen cierta apreciación pero buena parte de ella es ya sea de sentimentalistas y nostálgicos sin remedio, o una irónica que ve el dueto con una mezcla de admiración y humor. Pocos creían que, fuera de un momento cursí, realmente pudieran dar algo que valiera la pena.

Y entonces, llegó Sonic Youth.



No me importa si ese concepto de tomar canciones deliberadamente “cursis” o pasadas de moda y darles un giro oscuro y algo perverso es considerado “hipster” (¿Qué NO es hipster en estos días?) y un tanto cliché; en ocasiones, los viejos trucos funcionan, y el tono en que la banda de rock alternativo hizo su versión del clásico “Superstar” la hizo dar un salto de una melodía romántica y algo melancólica cualquiera, a una perturbadora historia de alguien obsesionado con una persona que no sólo no puede tener, sino que ni siquiera podrá tener una oportunidad de conocer. ¿Un comentario acerca de nuestro gusto por las celebridades y nuestras obsesiones malsanas de estos tiempos? ¿O sólo desvarios de alguien que lee demasiado entre lineas?

De cualquiera que sea el modo, o cualquiera que sea la explicación, esta brutal versión de una canción más espesa que miel en temperaturas de invierno se cuela como una de mis absolutas favoritas de todos los tiempos y que prueba que, en la práctica, todo concepto puede funcionar si se sabe ejecutar bien.


Sandy Lee
@SandyLeeLo

Recuerdo alguna vez decir que “Segundas partes nunca fueron buenas”. Y sobre todo cuando de música se habla. Para mí la versión original era la única que podía sobresalir, incluso decía que a tal artista que se le ocurría hacer covers, era porque en definitiva ya se le habían agotado las ideas y bla, bla, bla. Quizás esa opinión se debía a malos covers de Metallica, QOTSA y The Who, que alguna vez escuché. Pero como la vida tiende mucho a echarme en cara todo lo que he dicho, esta vez no fue la excepción.


Blue Monday. Original de New Order, cover de Orgy



Era Agosto del 98, cuando Orgy, lanzó el sencillo Blue Monday del álbum Candyass. Esta banda de Rock Industrial originaria de Los Ángeles tiene una muy buena versión bajo la manga, aún cuando hace más de una década de su lanzamiento. En algún punto, perdí la conexión con New Order, porque caí y sigo cayendo, en los encantos del cover de Orgy, al grado de solo escuchar esta versión en lugar de la original.

Este es un ejemplo de cómo se puede tomar una buena canción y darle un sello propio, esto siempre va a depender de la banda, porque hay ocasiones en las que suena como una copia exacta, o como si hubiesen cambiado de vocalista. Orgy lanzará su nueva producción el próximo mes de octubre, y estarán de acuerdo conmigo con que éste es y será uno de sus mayores éxitos, que tantos sus fans como los de New Order, siempre querrán escuchar.




Missing. Original de Everything but the girl, cover de Morning Parade.

Al parecer lo que se hizo en Inglaterra… se quedó en Inglaterra.

Morning Parade, una banda británica de rock alternativo, originaria de Essex presente en la escena musical desde el 2007, hizo una presentación acústica en la BBC Radio 2 en el 2011, en ella incluyeron esta increíble versión de “Missing”. Fue una de esas casualidades de la vida, YouTube y sus recomendaciones, me llevaron a descubrir esta versión. Me gusta la integración del piano y la voz de Steve Sparrow porque le dan un toque melancólico, difícil de pasar por alto. De hecho, hasta que no escuché el coro caí en cuenta de que era un cover. (Lo sé, tonta, tonta XD)



Cuando Everything but the girl, lanzó este sencillo en el ’94 no fue el éxito que ellos esperaban, sin embargo al año siguiente se lanzó un remix de esta canción que resultó en un hit mundial. Cabe mencionar que el dueto de Everything but the girl, desde su último álbum Temperamental del ’99, se casaron, tuvieron hijos, y se han dedicado a proyectos en solitario.




A real hero. Original de College feat. Electric Youth, cover de Secret Company.

La versión original, ganó mucha popularidad hace dos años, gracias a que fue parte del soundtrack de “Drive”,  película protagonizada por Ryan Goslin y Carey Mulligan.



Es de esas ocasiones en las que agradezco que exista Twitter, porque esta banda de Essex, la conocí obviamente en esta red social. No solo tienen buenas canciones originales como Lifeline, sino que también tienen covers, motivo por el cual escuché la versión de  A real hero. Me gusta el hecho de que sea más sencilla que la original, sin tantos sintetizadores ni efectos, es más básica por así decirlo; por eso se siente más cálida, más privada, y lo admito: me gusta más esta versión que la original.





Strict Machine. Original de Goldfrapp, cover de Suzi Quatro

Strict Machine, es una canción con mucha suerte. Para empezar tenemos a Goldfrapp, que lanzó esta canción de la cual se desprenden un sinfín de remixes, mi favorita es la de We are Glitter Remix. Y ahora, por si fuera poco, tenemos la versión de Suzi Quatro, que bueno, ¿tengo que decir algo más aparte de que Suzi es una verdadera leyenda? Girl Power!






Diamonds. Original de Rihanna, cover de Farewell 2 Fear.



Y desde Nueva Orleans llegan Farewell 2 Fear cubiertos de… ¿diamantes? Naaa... solo de Rock and Roll, baby! Diamonds, es uno de esos covers que podría haber resultado en desastre (si Hilary Duff, estoy viendo tu foto y espero no volver a escuchar un clásico de The Who, hecho pedazos), pero afortunadamente esta versión con varios riffs, se salva, precisamente por eso: Farewell 2 Fear le imprime un sello único que bueno, hizo que Sirius XM Octane Radio, lo colocara por varias semanas en  su conteo de popularidad. Los fans amantes del rock, aceptaron este cover con los brazos abiertos, incluida yo.




Así que juzguen por ustedes mismos. Si gustan de covers… al final, que la música siga y que nos guste, es lo que importa, ¿no?

Y si no, tengan en cuenta la frase esa de que "en gustos se rompen géneros".

Hasta la próxima.


jueves, 5 de septiembre de 2013

El arte perdido de guardar un secreto.

(No, no es una canción de Queens of the Stone Age. El título es igual, pero… ¡Maldita sea! Si, está basada en la canción de QOTSA, ¡pero no se lo digas a nadie!)



Todos. Absolutamente todos, tenemos secretos. Pequeños, grandes, simples y comprometedores. Desde los miembros de las más altas esferas del poder que se reúnen en una sala medianamente oscura y planean la perdición de James Bond (o de quién sea el turno de salvar el mundo) hasta...bueno, uno. Secretos olvidados, secretos que en estos momentos ya no valen la pena, secretos que, al igual que algunos crímenes, ya prescribieron (¿Realmente vale la pena seguir ocultando que le robaste dinero a tu madre para comprar ese CD de T.A.T.U.? Aparte de la vergüenza, claro). Pero que al final del día, son y seguirán siendo, secretos. Y al parecer… siempre los tendremos.

Don't tell anyone

Sí, sabemos que a veces está acechándote ese incontrolable impulso por escupir hasta el más mínimo detalle de tu cita amorosa, o si escucharte algo que no debías; pero a veces lo mejor es guardar silencio. ¿Recuerdas esa odiosa frase de "Te lo dije"? Pues ve tomando nota, porque puede que te vacunes contra esas palabras malditas.

Quizás te enteraste por casualidad o porque alguien te hizo participe de tal responsabilidad, pero el punto es que conoces el secreto. Lo más probable que pase, es que por error sueltes toda la sopa. Posibles reacciones secundarias: Golpes, moretones, pérdida de confianza, exclusión social, comezón e irritación, son las más comunes.


Según la definición que nos proporciona Wikipediastán: Un secreto es la práctica de compartir información entre un grupo de personas, en la que se esconde información a personas que no están en el grupo. El secreto es a menudo fuente de controversia. Muchas personas reclaman, al menos en algunas situaciones, que es mejor hacer pública una información dada y que ésta sea conocida por todo el mundo. Se encuentran muy cercanos los conceptos de confidencialidad y privacidad, y a menudo llegan a confundirse. William Penn escribió, Es sabio no hablar de un secreto; y honesto no mencionarlo siquiera.




El punto es que en estos días mantener un secreto, de cualquier tipo, se está volviendo un asunto complicado.
Para empezar, hoy en día tenemos las redes sociales. Si bien, esto no es una crítica en contra, si es un punto muy importante. En estos precisos momentos que leen estas líneas saben que no miento. Pero el problema no son las redes sociales, sino como nos manejamos en ellas.
A veces compartimos demasiadas cosas, y si en la vida real el mundo es pequeño, en Facebook, por ejemplo; está a la distancia de un clic.
Mi mejor consejo, es como dice en la canción:

Whatever you do

Y así debe de ser, lo que sea que hagas, no se lo digas a nadie. 

Evítate la pena


El secreto que no es tuyo

¿Pero qué pasa cuando el dueño del secreto lo divulga?


El propio dueño del secreto se hace cargo de enterar a todas las personas. Es uno de esos momentos en los que te dan ganas de gritarle: ¡No nos importa! (A menos que se trate de los números de la lotería de mañana o de la sexualidad de una celebridad, pero de no ser así, casi nunca se trata de gente tan importante).

Nadie está en contra de la libertad de expresión, de hecho somos medio fans del mantra que a veces tenemos que repetirnos para no terminar con las pocas neuronas que nos quedan: “Cada quién su vida”. Eso sí, luego no se admiten quejas cuando vengan las críticas, públicas o privadas, o los apodos; estos últimos quizás nunca los escuches… (Hablando de secretos)

Hay que tener responsabilidad, algunos filtros internos, algún tipo de criterio personal, más aún en estos días dónde nuestro empleador con toda la facilidad del mundo puede entrar a ver nuestros perfiles y ver aquellas fotos comprometedoras de esa fiesta de fin de cursos.

Un ejemplo es esta chica que postea una foto en su Facebook, dejándole saber a todos sus amigos que después de practicarse un aborto, ¡está que arde! Y además, ¡perdió 10 kilos! Claro, podemos discutir sobre polémicas que no se van a resolver aquí sobre el momento en que una vida humana comienza, pero progresistas y persignados por igual, tienen que admitir que sin importar ideas políticas o creencias religiosas, “mal gusto” sencillamente no alcanza a hacerle justicia a un acto así.





¿Acaso estamos tan hambrientos de fama? Andy Warhol se quedó corto con decir que en el futuro, todos tendríamos 15 minutos de ella. Admito que hay cierta satisfacción en que lo que uno hace se vuelva relevante o interesante para alguien (después de todo, escribimos aquí un blog), pero quizá sea hora de realmente pensar por qué motivos uno desea obtener la atención de sus pares. 

Es ya para este punto un cliché citar a Oscar Wilde cuándo dijo que “Lo único peor que se hable de ti es que no se diga nada”, ¿pero no viene siendo hora de al menos poner en tela de juicio eso un poco? No todos aspiran a ser celebridades de tabloide porque, para sorpresa de muchos, hay personas que siguen esperando algo de dignidad en sus vidas, y por un pequeño error causado por un mal juicio temporal, ¿es necesario pagar durante, potencialmente, años?



Es momento de hacer un #Inception, y si tienes un secreto, llévatelo a la tumba. Cómo diría la abuela: Lo que hace tu mano derecha, que no lo sepa la izquierda.





viernes, 30 de agosto de 2013

Ficcionando... Primera parada: Makeover


Escrito por: Anthony Tesla


Se le llaman tropos, o “tropes” a aquellos recursos narrativos de ficción que son usados con una frecuencia tal que se vuelve identificables para buena parte de la audiencia. Un tropo no necesariamente es un cliché, pero puede volverse uno si se abusa demasiado de ello. Me planteó analizar algunos de los tropos y figuras narrativas más socorridas en Wattpad así como en el entretenimiento orientado a los jóvenes en general. No es necesariamente una critica negativa, pero eso no queda de todo fuera de discusión.
El primero que deseo revisar es el “Makeover”, o el cambio de apariencia como sería una escueta traducción al español. Ustedes lo han visto: una chica de apariencia estereotipicamente “nerd” o “tomboy” (eso es, marimacha, machorra o masculina) parte de vacaciones lejos de su comunidad usual y vuelve transformada: en lugar de su ropa usual, mencionada como poco atractiva, regresa usando faldas, vestidos, zapatos de tacón, y vistiendo en tonos rosas; la propia chica en cuestión tiene a su vez una transformación física, con mejor peinado, una figura más pronunciada (ya sea por crecimiento natural o por alguna intervención quirúrgica) y en el caso de haber usado lentes o frenos, estos se van. En sí, la chica se vuelve una joven femenina y sumamente bella.

 Otros puntos que la trama puede tomar es como se vuelve irreconocible para sus compañeros de clase al grado de que ella puede (y frecuentemente lo hará) tomar una identidad diferente; si la joven se hacía llamar “Sam”, ahora usara su nombre entero, el más femeninamente estereotipico “Samantha”. El interés amoroso, generalmente visto como un chico demasiado atractivo y popular para hacerle caso a nuestra heroína con anterioridad, ahora cae cautivado por esta “nueva estudiante”.

El recurso del Makeover no es nada nuevo; si nos vemos pedanticos, uno puede encontrar raíces o una proto-forma de este tropo en el cuento clásico de Hans Christian Andersen, “El Patito Feo, o en “La Bella Durmiente” (dónde un personaje externo a la acción hasta entonces vista en la mayor parte de la historia le otorga ropas elegantes y una apariencia más refinada a la personaje principal). Scarlett O'Hara, la heroína del libro “Lo que el Viento se Llevo” es introducida como “nada bella”, pero se destacan sus “ojos esmeralda” y “piel de magnolia”; unas descripciones que realmente son muy favorables y contradicen lo que se nos plantea del personaje en principio.

También es muy usado en filmes: en “The Breakfast Club”, Claire, una chica femenina y rica se ofrece a darle un cambio de apariencia a Allison, una joven gótica. En “Pretty Woman”, una prostituta accede a ropas de diseñador y el modo en que luce es mucho mejor recibido.
El makeover de Allison

¿Por qué es tan popular? ¿Por qué vemos tantas historias de autores amateur usando este recurso narrativo? Eso no es un misterio: escapismo. El punto de la ficción muchos dirían incluso, es el escapismo en sí. La idea que una joven despreciada pueda ponerse en una posición dónde resulte irresistible a muchos que la solían ignorar o molestar es una fantasía de poder.

Una fantasía no es inherentemente mala, pero existen ciertas implicaciones desafortunadas en la frecuencia con la que se ven esas historias; indirectamente se nos dice que una chica que encaje con el estereotipo de la nerd o la tomboy son "inmaduras" y que al convertirse en chicas convencionalmente atractivas y femeninas logran finalmente "crecer", eso sin mencionar que también parece que la única manera en la que una mujer joven puede ser atractiva es con la típica apariencia "girly". Ahora, ser así por si mismo no es malo, hay espacio para toda clase de apariencias, pero una y otra vez se ve esa transición que te hace pensar si la presión social por ser femenina y bella al grado de ocultar rasgos propios de una personalidad (inteligencia, gusto por los deportes, etc...) es tan grande que muchas autoras jóvenes piensan que sólo así pueden ser consideradas mujeres "propias".

Curioso, por otro lado, que a diferencia de los filmes o las series, dónde el “Makeover” casi siempre es hacia la recta final de la historia, en las novelas de este sitio ocurra al principio, como noté al comienzo de estas palabras, como resultado de una estadía en un lugar ajeno a su usual localidad; en ocasiones siempre por un familiar con el que tiene poca relación (una tía desconocida, una madre divorciada que trabaja de modelo). ¿Se puede considerar esto una especie de versión actualizada del cuento de Cenicienta? ¿La madre ausente o la tía que vive en Manhattanm, o en Paris, o en Milan representan simbólicamente la “Hada Madrina” que posee el poder de transformar la apariencia, y en consecuencia, la vida de la joven heroína? ¿Y no es esa otra implicación negativa a su vez? ¿Qué la personalidad o la inteligencia no cambien la vida de alguien para bien tanto como lo es el atractivo físico?
Necesitamos más Hadas Madrinas... De verdad.

Claro, no todos los autores son iguales: existen variaciones respecto a como se usa el tropo. En algunas historias, la protagonista acepta gustosa su destino, mientras que en otras, reniega de manera constante las dificultades que vienen con su nueva apariencia (el tener que cuidad su cabello, el usar tacones, entre otros). Pero incluso en estos últimos casos, la personaje principal a menudo “cede” poco a poco hasta aceptar en lo que se ha convertido.

Hay cierta disonancia en cuánto a lo que se considera “atractivo” o no; realmente no se ve una chica que sea tan desagraciada a un grado realista. Casi siempre se considera a la joven “con potencial”, al grado que inclusive en su estado previo, sigue estando arriba del estándar de lo que podríamos considerar, el promedio del atractivo físico, volviendo esto menos un asunto estético y más uno de personalidad y expectativas sociales: el problema de “Sam” no es que realmente haya sido fea, sino que se rehusá a conformarse con lo esperado de una persona en su posición.

Algunos autores se han visto algo más vivos y han empezado a detectar las lecciones ocultas y negativas que el uso del “Makeover” como figura de discurso puede tener; una manera más o menos común hoy en día de “torcer” o “subvertir” este cliché es que la chica reciba la atención de muchos otros chicos atractivos, que todos alaben su nueva apariencia, pero descubre que el chico que realmente le interesaba le diga alguna frase como “me agradaba más como lucías antes”, o “me gustabas con lentes/frenos/franelas”, o variaciones de tales enunciados. No obstante, este giro narrativo se usa más por autores adultos, con mayor trayecto recorrido en la vida como para entender que hay más que sólo belleza y con deseos y fantasías más sencillos y realistas: no el ser el centro de atención de todo el mundo, sino sólo serlo de la persona que quieres y que querías en primer lugar, y que ese amor sea correspondido, y no por una apariencia que se obtuvo por presión, sino por aquella que expresaba el verdadero ser y esencia de la heroína.


¿Ustedes que creen? ¿La predominancia de este tropo en la ficción de muchas autoras adolescentes se debe por una frustración de no poder ser lo qué la sociedad les pide que sean? ¿O es sólo una fantasía inofensiva? No olviden dejar sus comentarios y críticos en la sección de abajo, son libres hasta que los extraterrestres del planeta Kolob nos vuelvan sus esclavos. Shalom camaradas.




Anthony Tesla, es autor de más de 200 historias en Fiction Press y Wattpad. Colabora en Cracked y Wiwiblogs, y por supuesto en... ¡La generación X!

martes, 7 de mayo de 2013

"Suit and Tie" de Justin Timberlake VS. "Thrift Shop" de Macklemore & Ryan Lewis Feat. Wanz








Suit and Tie… ¿are you ready?
Anthony Tesla

Tengo una relación amor-odio con los charts y el Billboard a tal grado que de ponerla en Facebook, usaría el cliché “es complicado” para definirla, y es que si bien sé que a menudo un artista a base de publicidad y mercadotecnia obtiene éxito en lugar de, ya saben, verdadero talento, encuentro una bizarra fascinación (algunos dirían que obsesión) con los motivos y las razones por las cuales una melodia alcanza las alturas mientras que otras, no siempre demasiado diferentes, no logran ni entrar ni al margen de los listados.

Y aunque puedo decir con gran seguridad que el 99% del tiempo hay una obvia disonancia entre lo que me gusta y aquello que se gana los primeros sitios de los charts, en ocasiones llegan canciones que sí soy de mi gusto, y que les doy mi más grande honor: analizarlas hasta el punto del hartazgo de mis amistades.

Es el 2013, el ambiente económico es duro en muchos países del mundo: y dos canciones reclaman su justo lugar en la dominación de los gustos del público. Dos canciones que bien podrían ser la antítesis de la una y la otra.

Me refiero a “Suit & Tie” de Justin Timberlake, y “Thrift Shop”, de Macklemore.

¿No es algo...curioso, por decir lo menos? ¿Casi como una coincidencia ideológica que en estos tiempos tan turbulentos e inestables vengan dos melodías que parecen abordar la misma temática (el estilo) pero dando soluciones y exponiendo sus argumentos de modos tan...dispares? ¿Es que acaso hasta la música pop nos muestra que hay una fractura en referencia de como ver el lujo, la apariencia y el buen gusto?

Claro que no, ¡pero eso no me ha impedido jamás diseccionar las cosas en búsqueda de algo que quizá no esté ahí!

Comencemos con el de la fama: Justin Timberlake volvió tras cinco años de ausencia que, en el entretenimiento, bien estamos hablando de una “carrera” (ciertamente han habido estrellas que no hay sido capaces de durar eso); él siempre tuvo un gran nombre, y aunque alejado de la música, se mantuvo con cierta vigencia en otros proyectos, tales como sus actuaciones para el cine, o sus aventuras empresariales.

Justin Timberlake se ganó a muchos en el sentido que pudo comprobar que no era sólo un artista juvenil y el sabor del mes en la heladería musica, sino que de verdad tenía algo para sustentarse y sobrevivir. Y su nuevo single parecía poner a prueba esa creencia, después de todo, si lo analizamos bien, muchos de los más grandes actos del momento (Lady Gaga, Bruno Mars, Katy Perry) ni siquiera estaban en activo o eran comercialmente relevantes desde la última canción hit del ex miembro de N'SYNC, y aunque a todos nos gusta una buena historia “de regreso” (Cher, Tony Bennet, Foo Fighters con artistas que, en mayor o menor proporción, han regresado tras un tiempo de irrelevancia), no hay garantía.


“Suit & Tie” era su prueba de fuego...y la pregunta es...¿Funcionó?

Sí...en parte. “Suit & Tie” fue un éxito inmediato en los Billboard y otros listados alrededor del mundo, pero alguien vino a aguarle la fiesta, al hacerlo llegar “solamente” al tercer lugar (que nos indica el estándar alto que estaba buscando. ¿Qué artista novato no quisiera tener la tercera canción más vendida del país).

Pero suficiente de comparaciones (más vendrán adelante). Veamos el contenido de la obra en sí: un sonido que mezcla Pop, R&B y Hip-Hop con obvias influencias del Jazz y el Big Band de antaño, lo cual a veces puede a confundir pero de algún modo, logra encajar; todo hace “clic”. La canción destila elegancia y clase a pesar del uso de palabras como “shit”, y la colaboración con Jay-Z (que siempre he dicho que esos “crossovers” de raperos en medio de canciones pop a menudo no aportan realmente nada) se sintió natural: ahí vez a dos gigantes de la música del momento compartiendo créditos y abogando por un regreso a ciertas formas tradicionales.

Un poco como a un llamado a todos a dejar de ser fodongos y holgazanes y vestirnos de modo decente de una maldita vez.

En sí, el mensaje que nos da la melodía es “como te ven te tratan”; es una frase con la que siempre he tenido problemas, pero en esta ocasión no siento que no diga de un modo negativo, insultando o denigrando a otros, sino más bien como un consejo: “Si quieres tener estilo, busca estilo”, “Puedes mejorar si le pones esfuerzo”, o “Al menos bañate” (Va, eso ultimo sólo me lo han dicho a mi).

Pero este mensaje encontró un inesperado retador que le robó protagonismo.


20 Dolarucos... me bastan
Sandy Lee

Hace días mientras iba conduciendo, con ganas de escuchar algo más que mis canciones de rock de siempre,  sintonice la 97.3 KRQ. Entonces estaba sonando Suit and Tie, del Sr. Timberlake. Después de unos comerciales sobre depilación laser, hace su entrada Thrift Shop.
 
Fue algo extraño, porque Tony, solo unos días atrás me había propuesto ese VS, y no estaba muy segura al respecto. Así que no me quedó de otra y lo consideré como una de esas señales de “tienes que hacerlo”, y no es como que tuviera muchas opciones.

Lo que me gusta de esta canción, es el aire retro que tiene. El sonido me recuerda a esos adorados años donde todavía era una pequeña sin maldad, los 90’s, nuestra amada generación X.

Tanto el sonido como el estribillo son pegajosos:

I’m gonna pop some tags
Only got 20 dollars in my pocket
I, I, I’m hunting, lookin’ for a come-up
This is fucking awesome

.Otro detalle interesante es este par de líneas:

I'll wear your grand dad’s clothes
I’ll look incredible


Mientras que Suit and Tie, le pone precio al estilo, Thrift Shop, hace exactamente lo contrario.


They be like oh! That Gucci, that’s hella tight
I’m like Yo! That’s 50 dollars for a t-shirt
Limited edition, let’s do some simple addition
50 dollars for a t-shirt, that’s just some ignorant bitch

Sí, hay gente que hasta paga más que esa cantidad por una camiseta de  X marca. ¿Por qué? Porque está de moda, todo mundo la usa; la fulanita es cool, entonces yo me compraré otra igual para ser igual o más cool todavía. En fin, la historia de siempre.

Desgraciadamente hay personas consideran que el éxito se mide dependiendo de qué adquisiciones materiales tengas: auto, joyas, buena ropa, celular y otros dispositivos tecnológicos.

Entonces cuando veo el video, no solo lo encuentro divertido, sino que respalda aún más a la letra. Ahora, considerando que Macklemore y Ryan Lewis son raperos, no usan el tan gastado estereotipo, véase: joyas grandes que no dejan de enseñarnos, autos vistosos, ropa y tennis de marca, y mujeres exhuberantes, luciendo sus atributos en mini atuendos.

Oye, ¡Eso si es cool! Más que cool, diría yo. Es como Bed, Bath and Beyond... pero de la ropa, claro.


I’ll take those flannel zebra ‘jammies secondhand, I’ll rock that motherfucker


Lo que importa, es la actitud. Si no me creen, nada más vean a Josh Homme de QOTSA,  que usa camisetas de no más de veinte dólares en sus conciertos y, ¡¡siempre está listo para pelear y rockear!! O también esa generación de rockeros de los 90’s que solo usaban jeans y camisetas simples, a los que íbamos a sus conciertos a escuchar su música, no a ver qué ropa tan cool y cara tenían.

¿Verdad? ¿Verdad?

I call that getting tricked by a business

Hablemos de consumismo. ¡En serio! Retomo lo de 50 dólares por una camiseta, que a la primera lavada se hace aguada/floja/pierde el color etc, etc. Mejor, me quedo con mi actitud y me pongo lo que me de la gana.

Así que bueno, me quedo con ¡¡Thrift Shop!!



¿Y tú?
¿Prefieres Suit and Tie o Thrift Shop?

Ya saben usen los hashtags #TeamTony ó #TeamSandy antes de postear sus comentarios.

¡Queremos ver comentarios gente!








viernes, 26 de abril de 2013

La delgada línea entre opinar y despedazar



 Anthony Tesla
Wattpad: wattpad.com/AnthonyTesla

Se sataniza mucho la critica: la propia palabra parece haber ganado con el tiempo una connotación negativa. “Criticar” es de celosos, o de frustrados, dicen algunos. En muchos casos, puede entenderse: todo aquello y todo aquel que tenga éxito encontrara críticos, certeza de la vida como la muerte y los impuestos.

Mas la practica no debería tener tal fama: al final, en menor o mayor medida, todos hacemos critica. Todos tenemos un área en la que sentimos que tenemos un conocimiento mayor, ya sea porque practicamos una actividad o porque la seguimos con devoción religiosa.

La critica busca examinar, deconstruir una obra, y dar un juicio acerca de su calidad (o ausencia de esta). Pero creo yo que hay una diferencia muy clara entre aquella con fundamento y juicio, y esa otra critica que busca más que nada notoriedad y hacer arder sentimientos negativos.

Hablo, claro, de la constructiva y de la destructiva.

Pero en ocasiones la diferencia entre ambas no es tan clara.

Un fenómeno interesante que he notado en los últimos años es el del “critico estrella”; alguien conocido por criticas duras y despiadadas que lo hace tanto por dar a conocer sus argumentos respecto a una obra determinada como para hacerse un poco el “payaso” (en lo personal, culpo a Simon Cowell por la existencia de esta criatura, pero es sólo una opinión).

Creo que fue Anton Ego quién dijo que las criticas negativas son “divertidas de escribir y de leer”; sería hipócrita de mi parte decir lo opuesto, dado que, al igual que muchos, hay un enorme disfrute en ver a alguien matar a hachazos verbales una película mala, pero hay algo malo cuándo el critico se preocupa más por ver si su último chiste fue gracioso qué en la de exponer lo que considera negativo en una obra de ficción de manera clara. Claro, parte de escribir una reseña es hacerla disfrutable, pero en un mundo dónde cada persona tiene un teclado y una conexión, muchos se creen el próximo Roger Ebert, y al igual que en el mundo del fanfic, sólo el 10% son buenos.

Así que en última instancia, hay que tomar la critica de quién viene, y ponerle su peso: algunas voces se deben escuchar con más atención y algunas palabras se deben leer con más detenimiento.

No obstante, también hay una lección importante que todo autor o aspirante autor tarde o temprano debe aprender, le guste a uno, o no: a soportar lo que sea que cualquiera te pueda decir.

Nadie está fuera del alcance de la critica, buena o mala, con argumentos o sin fundamento, y cualquier persona con intenciones reales de dar a conocer su obra al público debe comprender que eso será algo frecuente y no puede armar un gran escándalo. Inclusive hay gente que no gusta de grandes clásicos de la ficción de todos los tiempos, ¿qué esperanza tiene un pobre autor o autora novato de gustar al 100% de los lectores? Casi al igual que el sexo, “la primera vez duele”, pero una critica negativa no es el fin del mundo; puede incluso ser el comienzo de uno nuevo, dado que a veces es necesario oir o leer una para darte cuenta que uno está muy lejos de ser el próximo Kurt Vonnegut o la proxima Emily Dickinson.

¿Qué sería de yo mismo si no tuviera criticas? El ego del escritor, del autor (o inclusive, de cualquier persona que disfrute de participar en una actividad artística) es como una burbuja, y como toda, eventualmente se va a reventar. Yo solía, en una era oscura dónde reinaba la ignorancia, escribir fanfics; afortunadamente esto fue antes que tuviera una conexión a Internet a mi disposición, así que esos escritos permanecerán en el olvido (o en algún sótano húmedo junto con mis trabajos de la primaria), pero ahora puedo decirlo: ojala alguien los hubiera leído, ojala alguien los hubiera destrozado, porque entre más pronto hubiera aprendido que no era el regalo de Dios al mundo de las letras, hubiera mejorado desde antes. Yo sé que, incluso en el día de hoy, mi nivel es pobre, patético, por los suelos, y si he mejorado una fracción de una fracción de una miseria fue porque alguien estuvo ahí para criticarme y hacerme despertar de mi fantasía, y si algún día logro hacer algo medianamente aceptable en la literatura será porque no me encerré en mi propio ego y pude hacerme preguntas como: “¿Qué coño estás haciendo, Anthony?”

Y un critico estuvo tras de eso, así que si no deseas ser reseñado, destrozado, destruido y humillado, sigue enseñándole tus versitos a tu mamá.




Sandy Lee
Wattpad: wattpad.com/user/SandyLee

Hay algunas personas, que van por ahí creyendo firmemente que su tarea en la vida es decirles a los demás, como deberían de hacer… lo que sea que estén haciendo. Llámese cantar, actuar, trabajar, escribir, producir, etc. Pero en esta ocasión, me voy a quedar con los asuntos de la escritura.

Soy una creyente de que muchas veces necesitamos una llamada de atención para mejorar. Pero hay maneras. Muchos se defienden diciendo que si no quieres que tu historia sea objeto de críticas, entonces no la publiques. En cierta parte tiene algo de verdad,  pero el secreto radica en cómo tomas la crítica. Si vas a dejar que alguien que se escuda detrás de una computadora y te escribe un par de líneas donde dice que tu trabajo es de la mierda, te afecte; ya puedes irte haciendo un espacio en cualquier sanatorio mental. Y lo digo porque yo tengo reservada una habitación con camisa de fuerza hecha de algodón egipcio:

Hace un par de años (incluso me sorprende tratar de dar una fecha exacta), fui el blanco de un crítico letal y venenoso. Para los que leyeron la entrada anterior del blog, y para los que no también, yo tuve la fantástica idea de escribir un Fanfic de Harry Potter. Si quieren un resumen claro y conciso este incluye: Una trama en la que parece que consumí estupefacientes, una Mary Sue hecha y derecha, perfecta y súper poderosa;  un montón de personajes nuevos, hechizos y pendejadas sin sentido.

En su momento se publicó en el ahora desaparecido Potterforos.com, donde fui apoyada por mis entonces compañeros foreros, a los que obvio les mando un saludo enorme, ¡los extraño, chicos! Pero cuando descubrí Fan Fiction.com por medio de un Dramione, si ese de “Cambiando el pasado” de Monik, pensé que era una buenísima idea publicar el mío también.

Un par de capítulos publicados después y el primer review que obtengo, era nada menos que una crítica despiadada sobre (si, adivinaron) la Mary Sue, el poco respeto que le tenía al canon, tildes y problemas con la puntación (sinceramente sigo teniendo problemas con las comas). Miles de antorchas se encendieron y mi nombre se escribió en la lista negra. Pero dejémonos de traumas, a lo que voy es que caí en la trampa de una mala critica. Sí, hay trampas en esas líneas viboreznas.

La primera es el enojo. De inmediato te pones a la defensiva. ¿Quién es ese o esa metiche que se atreve a meterse en lo que no le importa? ¿Le pediste su opinión? No, nadie se la pidió, pero aún así te la está dando sin miramientos. Y tarde o temprano hay que aprender a vivir con eso, siempre habrá alguien que te señale, alguien a quien no le guste tu trabajo y no hay nada que puedas hacer al respecto. Y definitivamente, no puedes ir cambiando tus ideas, solo por complacer a todo el mundo.

Después del enojo, y quizás un par de mensajes mentándole la madre al engendro después (porque inexplicablemente ese ser, tiene una progenitora), comienzas a tomarle sentido a las palabras. Es lo que yo considero un inception.

Y si te gana la vergüenza, como a mí, terminas eliminando toda la evidencia que te relacione con ese trabajo.

Ya me di cuenta de que sueno como una patética traumada, pero la verdad es que hasta el día de hoy, me avergüenzo de esa historia hasta niveles insospechados. Para mí, es como lo que para los vampiros debe ser la luz de sol, el agua bendita y las estacas en el corazón.

Lo único que podría decir en mi defensa, es que era joven. Mis habilidades como escritora apenas estaban en desarrollo. Aún lo están, pero al menos hoy en día trato de preguntarme qué es lo que estoy haciendo y hacia dónde voy con una historia. No soy exactamente una eminencia, pero en comparación con aquellos días, hay un avance significativo.

Y por si tenían dudas, no consumía estupefacientes, realmente no es como que los necesito mucho. Genética, mutación; llámenle como quieran pero para mí es mi estado normal. (Inserte risa malvada aquí.)

Críticos… Hay muchos allá afuera, que se dan aires de grandeza, en plan de Premio Nobel de Literatura y creen que tiene el derecho de apuntar con el dedo a todo error ortográfico, mala sintaxis y gramática que hay en la web. Ya sea en historias originales, pero especialmente en fanfics; tienen la idea de evitar que otros lectores, lean tales “atrocidades”, como si realmente todos nosotros no tuviéramos criterio a la hora de leer.

En mi caso, si yo leo una historia y a la mitad del capítulo por x o y razón, no me gusta; tengo un mouse que sirve a la perfección y con el cual cierro la ventana y san se acabó. No me voy a poner a mandarle mensajes al autor o autora, donde explico ampliamente lo mala que me pareció su obra. Para empezar, porque no soy quién para hacerlo. Una vez lo intenté y me sentí pésimo. Y aunque tuviera un Premio Nobel bajo el brazo, sería muy arrogante y soberbio de mi parte.

Es verdad que a veces hay historias en las que definitivamente piensas… ¿Qué estaba consumiendo cuando escribió eso? Pero al final del día es su historia, no la mía. Tal vez si esta persona lee algo de mis trabajos, piense lo mismo. Y está en todo su derecho. Pero a lo que voy, y perdónenme por extenderme tanto; es que la base de una buena crítica, es y será siempre, el respeto.

Hay gente que vive de criticar, y hay otra que vive para despedazar. Muchos confunden lo primero con lo segundo, pero como sucede en muchas cosas, hay niveles. Por una parte está el crítico que anima al escritor a mejorar. Éste se expresa con respeto, le muestra al autor fundamentos válidos, y muchas veces lo hace lejos de los ojos curiosos y ávidos de peleas virtuales. Incluso existe el tipo de crítico que se ofrece como mentor, con tal de ver mejorar al autor.

Pero como en esta vida, no todo es azúcar y risas, también te topas con la reencarnación del anticristo. Es el tipo de crítico que te arranca las extremidades, con palabras hirientes y las pone en exhibición vanagloriándose de lo listo que es. Normalmente tiene a un séquito que apoya cada una de las palabras con todos sus puntos y comas.

Pero creo que todos estarán de acuerdo que no es lo mismo decir; “¿Sabías que existen los diccionarios?” a “Puedes apoyarte en los diccionarios, corrector de Word, Wikipedia; entre otras herramientas.”.

Hay formas de decir las cosas, y si algo he aprendido en esta vida, es que lo cortés no quita lo valiente.

Ahora bien, ¿cuál es la crítica constructiva y cual no?

Fácil: La constructiva te señala tus errores y te da una pauta sobre cómo mejorar. La destructiva simplemente es hiriente, no aporta nada, excepto dramas, y siempre le falta al respeto al autor.

Lo que muchos pseudo-críticos no tienen en cuenta, es que hay una gran responsabilidad en lo que se dice; especialmente cuando las criticas van dirigidas a escritores primerizos.

Deben de tener tacto al momento de abordar una sugerencia. Es verdad que hay errores, de hecho cualquier escrito y escritor los tiene, pero hay que tomar muchas cosas en cuenta. Hace poco en Wattpad me encontré con una historia de una nena de diez años. Alguien le dejó un review de tres palabras que en lo personal, me molesto mucho:

“Es una mierda”.

¿Con quién se supone que estaba comparando el trabajo de esta niña, con Shakespeare?

Y eso es lo más leve, por decirlo de alguna manera, que me ha tocado leer. Pero el punto es que por esos comentarios estúpidos, los nuevos autores, pierden el interés. No es que tengamos que aplaudirles sus fallos, no, pero no ser tan duros con ellos. Aún les falta madurar. Pero esas palabras, pueden hacer perder la pasión de escribir.

Entonces, ¿qué hacer en caso de ser objeto de una crítica?

Primero que nada, leerla. Hay que saber exactamente qué es lo que se dice en ella.

Segundo, no trates de defenderla al instante, porque hay ocasiones en que es mejor tener la cabeza fría para responder.

Tercero, decidir qué hacer con esa opinión. ¿Tu trabajo no es lo que esperabas? ¡Oye! A todos nos pasa, no es el fin del mundo. Tú decides si esas palabras te afectan o te hacen mejorar. Como autor, tú tienes el poder: es tu historia y de nadie más.

"Vuélvete más sabio con cada error, más fuerte con cada golpe, más rápido con cada atraso; pero nunca dejes que se lleven tus sueños."

miércoles, 17 de abril de 2013

Fanfiction y Originales. Historias, historias everywhere.





Sandy Lee
Facebook: facebook.com/YokoLolliLoop Twitter: @SandyLeeLo

Recuerdo la primera vez que leí un fanfiction como si fuera ayer. La historia era un Dramione, basado en la novela de J.K. Rowling, en donde la pareja romántica eran nada más y nada menos que los dos enemigos por excelencia: Draco Malfoy y Hermione Granger.

El fic se titula “Cambiando el pasado” escrito por Monik ó Mona Lisa, aunque la última vez lo vi publicado por otra persona, con la autorización de la autora. 
Esta historia se desarrollaba en el último año de Hogwarts, donde Draco y Hermione tienen que hacer un trabajo, juntos. Como era de esperarse el rubio no está  para nada de acuerdo con eso, y cita a Hermione en la biblioteca a altas horas de la noche con el único propósito, de que no lo vean junto a una “sangre sucia”.

Después de una discusión, ambos quedan atrapados en la sección prohibida de la biblioteca y se encuentran con un libro del cual sale un característico personaje llamado William de Castilla. Al verlos pronuncia nombres completamente diferentes, y argumenta conocerlos. Después de una breve explicación los convence de que deben de viajar en el pasado para salvar a sus ancestros, ya que si no lo hacen, ellos también morirán… El resto de la historia este par, comienza a darse cuenta que a pesar de sus diferencias nace un sentimiento tan fuerte, que cambiara sus vidas para siempre. Aunque no es la típica novela romántica que incluye un final en donde  los protagonistas caminan de frente hacia crepúsculos arrebolados y son felices por siempre. Nada de eso.  Incluso voy a admitir, que lloré con el final.

En mi opinión la historia era como si fuera una parte perdida de la verdadera historia contada por otra persona. Un sentimiento extraño, entonces me encuentro con algunos comentarios como ¿Por qué no escribir algo original?

Es una buena pregunta, demasiado buena a decir verdad.

Yo en lo personal, también escribí un Dramione (ya casi escucho que dicen “¡Que ñoña!), y no es tan fácil como parece. Es verdad que tienes personajes completamente definidos, y solo es cuestión de irlos moldeando a tu manera. Pero incluso eso, tiene su chiste.


Escribir FanFiction, no es nada fácil.

No voy a entrar en muchos detalles sobre otro fanfiction que escribí (antes del Dramione) y que era una completa aberración. Con decirles que engendré a una Mary Sue hecha y derecha. Con todo lo que cualquier fan y no tan fan de Harry Potter, odiaría.

¡Ah qué tiempos aquellos cuando me perseguían hordas furiosas con antorchas
ardiendo!

Lo bueno de todo ese asuntillo con la Mary Sue y demás personajes extraños, es que me sirvió mucho de práctica. Cuando vas empezando en la escritura, es muy fácil cometer errores; pero son precisamente por esos errores que mejoras. Ya sea  de mala o buena manera, llegas a un punto en el que entiendes que a veces debes de retirarte un poco y preguntarte: “¿Realmente esta situación sería posible?”

Tiempo después, o mejor dicho: ya que me recuperé de las quemaduras de tercer grado; conseguí el valor y comencé a redimirme con el Dramione, y ahora éste, se convirtió en una historia original. ¿Por qué di ese paso? Bueno, en gran parte se debió a que muchas de las situaciones (excluyendo la magia y eso), no son tan diferentes a la vida cotidiana. Incluso podría decirse que un par de cosas, me sucedieron a mí. Entonces, para mi comenzó a ser más importante crear personajes propios. Sé que no son los mejores, pero al final del día son míos, y ese sentimiento de propiedad es tan delicioso, como un buen trozo de chocolate.

Los originales tienen más de posibilidades.
Olvídate de los disclaimers diciendo que estos personajes pertenecen a X persona, olvídate de tener que pensar si lo que estás poniendo del personaje, es fiel o no al cannon. Y ni siquiera pienses en decir que se trata de un Universo Alterno. Con las historias originales te olvidas simplemente de dar tantas explicaciones.
El detalle importantísimo en los originales, es que son tus personajes, tu trama, lo que tú quieres, sin que haya un precedente con el cual estén comparando tu trabajo todo el tiempo. Claro, a menos de que se trate de una secuela, pero al fin y al cabo, toda la idea es tuya.

Historias originales, hay muchas. Basta con echar un vistazo en Wattpad y FictionPress, donde tienes bastante material de lectura por el cual empezar. Lo que me encanta de los originales, es que hay tantas opciones, y los autores pueden ser tan versátiles como ellos quieran. Pueden ir desde tramas románticas y dramas, hasta historias paranormales y cómicas.

Yo me declaro a favor de ambos, de los Fan Fictions y Originales. En ambos casos, hay muchas joyas que aún faltan por descubrir… Y ciertamente, todos los días siempre surge algo nuevo, el detalle consiste en tener los ojos muy abiertos.

FANFICTION, HISTORIA Y GÉNERO

Anthony Tesla
Facebook: facebook.com/AnthonyTesla Twitter: @EscritorEnojado

Solía tener un desprecio hacia el fan fiction; me era imposible comprender cómo alguien podía ocupar tanto esfuerzo en personajes ajenos. Y luego está el detalle de su cuestionable calidad. ¿Son todos los fan fics de un nivel pobre? Sin duda. ¿Eso implica entonces que todo fan fic tiene que ser así?
No necesariamente.

Empecé a escribir originales y he seguido en esa línea por una razón: un motivo que muchos podrían ver como egocéntrica, lo cual pensándolo bien tiene mucho fundamento. ¿Mi razón? Nadie (o casi nadie) escribía el tipo de historias que a mí me gustaba leer, ver y seguir, así que sencillamente tomé la tarea en mis propias manos y escribía para mí.

Escribir, como pueden ver, empieza por un gusto legitimo de hacer aquello que uno quisiera ver, y en ese sentido, un fan que hace historias sobre sus personajes favoritos tiene algo de sentido: no es muy diferente aquel que escribe algo original que alguien que usa como base la obra de un tercero.

Pero quisiera abordar el tema desde otros ángulos; podría ir a las costillas y seguir con el tema de la calidad de escritura, pero hay que ver algunas verdades extrañas e interesantes del mundo del fan fic.

En primer lugar, la práctica es antiquísima.  El Emperador Romano Julio César escribió alguna vez lo que se podría catalogar como un “proto-fanfic” en poesía dedicada a las acciones de Hércules (el superman del mundo clásico)
¿Acaso obras como “La Divina Comedia” de Dante Alighieri o “La Odisea” de Homero no son otra cosa que fanfics? Escriben sobre personajes ajenos, incluyendo en ocasiones practicas que hoy calificaríamos de “crossovers”, y hoy en día recordamos esas obras como clásicos eternos de la literatura mundial.

Tampoco quiero decir que toda autora que postea un fan fic de Edward X Jaboc, va a darnos la próxima obra maestra de nuestra generación, pero lo que trato de decir es que por más extraño que parezca, estos insipientes primeros pasos en la literatura pueden llevar a lugares inesperados.
Pero por sobre todo, he hallado un detalle que para todo aquel o aquella que se ha paseado por sitios dedicados a este tipo de textos puede dar de fe: la gran mayoría de las personas en el mundo del fan fiction son mujeres.

Esta desproporción en género ha llegado al punto de ser un caso de estudio. El Profesor Henry Jenkins, en “Textual Proachers” sugiere que es una reacción de la audiencia femenina tratando de encontrar sus propios placeres en un mar de medios que se enfocan en atraer audiencia masculina. ¿Lo han notado acaso? No es difícil encontrar series, películas o cómics que objetifiquen la figura femenina o abusen de fetiches para atraer audiencia, pero son contados los ejemplos de obras que intentan hacer eso con gustos femeninos, en parte a la desproporción de géneros en los creadores de medios (novelistas, guionistas, directoras, productoras, etcétera)

Y luego tuve una revelación...

¿Será posible que el rechazo del fanfiction sea una actitud machista? ¿Un rechazo inmediato a una audiencia femenina que ha tenido que escribir sobre lo que les interesa ante unos medios incapaces y/o desinteresados en hacerlo? Va, quizá esté exagerando, pero lamentablemente existe la concepción que aquello orientado y/o hecho para/por mujeres es de calidad subpar.  La autora Nancy Rue declaró en una ocasión que la razón por la que hace sus protagonistas masculinos es porque una chica puede leer sin prejuicios libros “de chicos”, pero difícilmente un chico leerá “libros de chicas”.

 Va, existen buenas razones para criticar el fanfic, y no digo que toda crítica hacia él tenga que ver con sexismo. ¿Pero es diferente la baja calidad de este medio a la baja calidad en televisión y el cine? Pero en una sociedad que, a pesar de grandes avances en igualdad, sigue siendo androcentrica, ¿se puede culpar que haya surgido esta válvula de escape?

¿Que opinas?