miércoles, 30 de agosto de 2017

Look what you made me do, Taylor.

Por Anthony Tesla.

Hay días en los que agradezco a aquellas grandes mentes que nos legaron el arte de la música por alegrar millones de existencias generación por generación, así como los pioneros que han ideado y creado nuevos estilos y géneros en un sinfín de combinaciones demostrando hasta dónde pueden llegar los limites de la creatividad humana.

Y otros, en los que pienso: “si me quedara sordo, ¿realmente me perdería de mucho?”

Pocas cosas me hacen sentir tan dinosaurico como escuchar los insulsos dramas de las celebridades actuales, en parte porque cada vez se me hace reconocer a los nuevos, y en parte porque al observarlos con frialdad, no son más que pleitos de secundaria inflados para celebridades con los egos más inflados todavía.  Y Taylor Swift es alguien cuyo nombre surge cada vez que escucho de uno.



Esto no tiene nada en contra de ella como artista, porque en realidad, pienso que como cantante no es mala, y como compositora de hecho es mejor de lo que muchos damos crédito. Pero son las formas, y Look At What You've Made Me Do es, a mí parecer, lejos, MUY lejos de ser uno de sus mejores trabajos. Es quizá, tras pensarlo bien, una de las peores canciones que ha hecho, mas todo artista ha tenido mierda en su haber; en algún lugar, Michael Stipe debe seguir pensando que Happy Shiny People en definitiva no debió haber visto la luz del día.

 Así sucede, todos en ocasiones hemos hecho algo que no nos hace sentir orgullosos.

Mas esto va más allá; me hizo tener una sensación caso Lovecraftiana, como ver el abismo al horror cósmico que una mente humana primitiva como la mía no puede aspirar a comprender, o como una nota que está diseñada para despertar el malestar instantáneo en cualquier par de oídos con la mala fortuna de escucharla. Después de eso, preferiría pasar mi eternidad en un limbo en que el único sonido sea “Despacito” reproducido una y otra vez. El último disco de Linkin Park de pronto está a la altura de los mejores trabajos de Black Sabbath y Deep Purple; Iggy Azalea… OK, ella sigue siendo igual de mala que siempre, pero a lo mucho su I'm So Fancy me causaba repulsión.



La nueva canción de Swift me causa terror y desesperanza. Me hace poner en una balanza lo que hacemos como especie, y lo que hago como individuo. No estoy seguro si dedicar mi vida a hablar cuán maravillosa es la música es ahora algo que quiera. Sólo este single es suficiente para borrar mi idea de hacer un top 10 anual  de mis canciones favoritas como siempre hago. Si estuviera solo en un cuarto con Hitler, Bin Laden y esta cantante y un arma con sólo dos balas, le dispararía a Taylor dos veces.

OK, ya, ya: analogías completamente desproporcionadas aparte, está claro que esta melodía nunca será precisamente de mi gusto. ¿Es miedo? ¿Es que como hombre mi masculinidad es tan frágil que se compromete al ver a una joven mujer que en la mayoría de las situaciones ha probado ser una compositora más que competente y una persona de negocios de éxito incuestionable? ¿Como judío siento un temor instintivo a las personas que para mí gusto se pasen de arias? (Y si algún día quieren hacer una biografía de Leni Riefensthal, aquí les tengo el casting ideal…) ¿Es mi renuencia a aceptar que simplemente “ya no lo entiendo”? ¿Que no es sólo el hacerme mayor, sino de hecho hacerme viejo?



De pronto todo parece tan banal y sin punto alguno; ¿escribir? Imaginar lo que no existe y que quizá no existirá. ¿La industria del cine? Sólo un montón de actores sobre-compensados en maquillaje y disfraces ridículos. ¿La cultura de Internet? ¿Qué, la que transforma una inofensiva rana de caricatura en un símbolo del neo-fascismo y ni siquiera por autentica convicción a una de las ideologías más nefasta que la humanidad pudo haber ideado sino por una especie de nihilismo auto-destructivo por personas que simplemente no soportan que miembros de algunos grupos tradicionalmente marginalizados ahora pueden ser vistos y escuchas más?

No, esto es algo que me corresponde a mí; lo último que quisiera es que una simple canción pop “gatilló” algo en mí que me orilló a este estado de desesperanza; la mezcla de muchas cosas, supongo. Esperanza albergada en asuntos que no dieron frutos, como un agricultor que se mató en su campo sólo para descubrir que nada va a germinar de su esfuerzo. Y sé a la perfección que necesito ser un agente activo en mi propio sentir y en mis propias decisiones.

Ya no he querido escribir o participar en general en redes sociales porque pareciera que no pasa un sólo día sin que algo me ponga como esta canción me puso, y aunque sé que al final del día, esto es MÍ responsabilidad y de nadie más, robaré un poco una frase de cierta cantautora rubia y diré: “Mira lo que me hiciste hacer”.

Shalom.

Anthony Tesla, es autor de más de 200 historias en Fiction Press y Wattpad. Colabora en Cracked y Wiwiblogs, y por supuesto en... ¡La generación X!

jueves, 29 de junio de 2017

Obituario


“… En el amor y en la muerte, los defectos se pasan por alto o se perdonan…”

–Tonya Hurley, Ghostgirl: El regreso.



En días como hoy, me preguntó (sin afán de hacerlos dudar de mi salud mental ni de si estoy considerando el suicidarme), ¿qué pasaría si hoy muriera? ¿A quién en realidad le dolería que yo muriera? ¿A quién le alegraría? Sé que a un par, porque siendo honestos, no es como que yo sea una Madre Teresa de Calcuta.

¿Qué diría mi obituario?

"Siempre quiso tener gatos, pero era alergica, así que deja atrás más de 10 memorias usb con miles de fotos de simpáticos mininos."

O algo más como...

"La empleada por más de diez años de cierta compañía, ha dejado una larga lista de pendientes, que ha pesar de su muerte, los clientes no justifican su falta de responsabilidad. 'Si sabías que te ibas a morir, ¡al menos hubieras reservado mi hotel en Cancun!' -Declaró uno de los clientes inconformes."

No recuerdo quién su momento dijo que no existe tal cosa como mala publicidad excepto tu propio obituario. El obituario para mí, es como la anécdota de tu vida que solo dice cosas buenas, porque claro, jamás se escribiría algo como, "destacó por su valemadrismo y sarcasmo. Todos los odiaban y se alegran de que por fin haya dejado de torturar a cuanta alma cruzaba su camino".


Créditos: francescjosep.ney


Siempre me he preguntado el por qué de esa extraña actitud que parece extenderse cuando alguien muere. No recuerdo haber llegado a un funeral y que dijeran todas las cosillas malas que el difunto hacía. Y no diré nombres, pero de la mayoría a la que he asistido, era gente envidiosa, avariciosa, que en su momento destrozaron vidas y pisotearon a quién pudieron. Uno en particular, me hizo hervir la sangre, todos decían "Pobrecillo, era muy bueno"; pero en realidad era un abusador de menores que se salió con la suya gracias a un abogado.

Sé qué probablemente este no es un tema agradable, pero ya que todos hablamos de un legado, por qué no preguntarnos, ¿qué dejaremos atrás? Quizás diarios enumerados al estilo Gravity Falls, alguna joya que perteneció a una abuela o a una tatarabuela, un par de deudas, y un intento de grafiti en algún puente de esta podrida ciudad. Sea lo que sea que dejemos atrás, debemos de esforzarnos por que en nuestro funeral saquen todo, desde los trapos sucios hasta los elegantes. Eso es lo único que nos hace ser personas de verdad.


Nos leemos pronto.

Sandy Lee.


viernes, 2 de junio de 2017

El arte perdido de guardar un secreto en Instagram

Hace poco, se declaró a Instagram por parte de un estudio de la Sociedad Real Para la Salud Pública como la peor red social para el bienestar mental. Una parte de mí está sorprendido que algo tan en apariencia inofensivo como un lugar para subir fotografías pueda llegar a tener tal impacto, mientras que otra no puede mas que declarar que por supuesto que esto tiene todo el sentido del mundo.





Instagram no es el enemigo, ni el origen de todos nuestros males; problemas de autoestima y adolescentes van de la mano como la Navidad y la nostalgia, o la música ska y los treintañeros chavorrucos que siguen usando frosts en el cabello como si fuera 1999. No quisiera que protegiéramos a los muchachos y muchachas del hoy al grado que no puedan soportar la más mínima tensión o situación difícil, porque vamos, en la vida, es lo único realmente garantizado aparte de la muerte.

Mas tampoco ayuda el ver cuerpos perfectos bronceándose en alguna playa del Mediterráneo.

Hace años, escribimos sobre ese arte perdido de guardar un secreto, y siento que esta situación se ha agravado tanto que no sé si es que las generaciones más jóvenes experimentaran algo como el guardarse unas cosas; todo está disponible, a toda hora, en todo momento. Tú nombre, tus gustos, tu sexualidad, tu arte, tus sueños, tus amigos, tus enemigos, tu experiencia laboral (o falta de ella) y empiezo a pensar que ese será, para bien o para mal, hacía dónde marcha el mundo sin cesar: un futuro en el que el concepto de tener una vida privada, ajena al ojo de los demás sea tan lejano y extraño como lo es en el hoy la idea que las mujeres no pueden votar (al menos, en teoría debería ser, fuera de algunos rincones de la Internet que siguen lloriqueando porque unas señoras “arruinaron” a los Cazafantasmas).

Y es que, no es como si fuera comprensible hasta cierto punto el atractivo de las redes sociales: ofrecen una gratificación instantánea al alcance de un clic. Compartir un pensamiento, una idea, algo, puede proporcionar a algunas almas solitarias aquello que deberían recibir en casa pero que no lo hacen: aprobación. Así pues, para muchos, es una especie de romance bizarro en el que nos hace sentir bien, aunque sea por un momento, y vernos más grandes de lo que en realidad somos.

¿Es acaso adictivo? No lo sé, pero en ocasiones admito que así se parece: likes, vistas, comentarios, compartidos, retuits, estrellas, pulgares arriba… pueden tomar muchas formas, pero el resultado es el mismo: una ligera inyección de bienestar no muy diferente a fumar un porro o meterse speed en las venas; no se resuelven todos tus problemas (en muchos casos, de hecho se hacen peores), pero por un instante, por unos segundos, se siente bonito.


No pido abolir las redes porque, bueno, eso sería idiota, hipócrita (es probable para empezar que hayan llegado a este texto a través de alguna) e inviable, y eso sin mencionar que las redes de hecho SÍ tienen un poder positivo… cuando se les sabe enfocar, al igual que toda la tecnología. Pero no está de más, así como enseñamos a cierta edad a los muchachos que el subproducto de una noche de calentura puede ser un problema de al menos 18 años, puede ser que nos estemos viendo lentos como sociedad y debamos recordarles a nuestros jóvenes que los objetos en la pantalla del teléfono son, en muchos casos, mucho menos reales y glamorosos de lo que aparentan.

¿Es esto un poco una concesión? ¿Aceptar que el genio ha salido de la botella y que no volveremos a experimentar privacidad como solía ser? Quizá. ¿También es posible que suceda un desastre, nuestra tecnología quede obsoleta y tengamos que regresar al medievo? Algo, y más con el Agente Naranja coloreando con su particular estilo la Casa Blanca, pero no contaría con eso (y a pesar de lo amargado que pueda sonar respecto al panorama, TEMO MUCHO MÁS a un mundo sin computadoras que a uno con ellas). O tal vez, puede que los secretos se sigan manteniendo; porque por más que nos muestren una realidad, no existe garantía que esa de hecho sea real, y entonces, lo real, es el secreto verdadero.

En pocas palabras: cambiamos mucho para quedar igual, y bien ese puede ser el gran tema de la historia.

Shalom camaradas.



 

Anthony Tesla, es autor de The Hopewell Club.
Léela en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/1633225-the-hopewell-club  

viernes, 26 de mayo de 2017

El pueblo contra Linkin Park

Linkin Park Circa 2001

{Take one/Sandy Lee}


Cuando escucho a Linkin Park, inevitablemente recuerdo mis adorados años de adolescencia incomprendida.

No sé en sus institutos, pero en el mío a finales de cursos, los que querían participar o tenían complejo de artistas, entraban a unos shows llamados “Lluvia de estrellas”. Había el que se hacía en cada escuela, y otro nivel ciudad en el que participaban los mejores de todas las escuelas.

Pues bien, en el 2001, que era oficialmente mi último año, hicieron el show en mi instituto, y de todas las Britney Spears, Backstreet Boys y Nsyncs, hubo uno en particular que me llamó mucho la atención. Era un grupo de 5 chicos de segundo, que incluso se  tiñeron el cabello para dar con el look. (Véase Mike con cabello rojo, Chester, con el cabello decolorado) Y me impresionaron mucho con su performance de "One Step Closer". No era una escuela tan grande, de modo que de inmediato los identifique y me quise hacer algo así como la groupie. El chico que imitaba a Chester, se llama Juan Carlos (ahora convertido en un entrenador crossfit, por si estaban con el pendiente), y fue él precisamente, quién me regaló un cassette, con el álbum de Hybrid Theory.

Justo en la nostalgia; Yo tenía este póster en mi habitación.

 Así fue como conocí a Linkin Park y empezó mi fanatismo. Incluso, mi primera dirección de correo electrónico era sandritalinkinpark@hotmail.com. Lo di de baja después de un tiempo, para empezar porque era muy largo, y después empezó a darme vergüenza.

La misma vergüenza que siento en este momento cuando veo tu cara Chester, y la tuya también, Mike.

No sé cuál de ustedes dos me irrita más.

Mike por un lado, en una entrevista del 2013, decía que estaba cansado de escuchar en la radio el típico Bubblegum pop y él quería hacer algo diferente. Gracias a eso, Hybrid Theory llegó a cambiar vidas, incluida la mía.

¿Y qué crees que pasó con One More Light?  Suena como todo lo demás de la radio. ¿Cómo es posible que quisieras escucharte como alguien más? ¿Cómo?

Oh the irony...


Digamos que este álbum fuera un sideproject, estilo Fort Minor, (y mira Mike, que tengo guardadas algunas sobre “Welcome”), lo respetaría, pero viniendo de ustedes, no pinches mamen. Porque aún siendo pop mainstream, no lo están haciendo bien. Trabajaron un año, para sonar como el hijo bastardo de The Chainsmokers y The Lumineers. Así que si comparamos todo lo demás con Hybrid Theory o Meteora, es porque estamos acostumbrados a un cierto nivel. Dejaron muy alta la vara con esos álbumes, ¿qué esperaban?

Y voy a ser completamente honesta: No pienso que se hayan vendido, pienso que estaban demasiado aburridos. Ustedes tiene un estándar, y por muy pop poop experimental que estén haciendo, no lo están haciendo cómo se debería. Si esto era una oportunidad para entrar al oscuro y triste mundo del pop, había maneras. One more light, no era la manera.

Ya sé que van a decir que quiero que todos los álbumes suenen a lo mismo, no, es sílo que tontamente asumí que mantendrían su esencia durante el viaje.

Todas las bandas evolucionan, véase Pink Floyd, Queens of the Stone Age, Nine Inch Nails, Slipknot. Mike, tú mejor que yo, sabes que no importa el género, pero todos evolucionan, no van dando tumbos hacia atrás.

¿Sabes que me molesta, Chester? Que seas más rock and roll al decir que golpearas en la cara a todo el que te diga que te vendiste.



Y el hecho de que estés tan irritable y defendiendo demasiado este disco, me hace pensar que esa es tu justificación, de que sabes que es una mierda y de que era más que obvio, que íbamos a compararlo con un disco de hace 20 años, que tiene más dignidad y calidad que este.

Además,  ¿quién dijo que todo lo que hagan tiene que gustarnos? No veo ningún contrato firmado por mi parte.

De hecho, del álbum “The Hunting party”, solo me gustaron cuatro canciones y pude vivir con eso. Así que Chester, puedes vivir con esto: NO ME GUSTA ONE MORE LIGHT.

Que todo el mundo sepa, que yo era la loca de la preparatoria que se sabía al dedillo todas sus letras, que los defendía cuando alguien decía que era unos rapaperos, posers e inútiles. Estoy consciente de que nadie me lo pidió, pero a tal grado llegaba por ustedes.Compré todos sus discos aún cuando mi cuenta estaba en ceros (menos este último). Yo los respetaba banda de imbéciles, y ustedes tiene el coraje de decir: “Hemos perdido fans a propósito”.

Les recuerdo que la razón por la que ustedes están donde están, viviendo en sus cómodas casas, sin preocuparse por los pagos a final de mes, es por nosotros: los fans.

Chester, deberías hacerle caso a Corey Taylor. Deberías estar agradecido por los fans que tienes, y callarte. Cada vez que abres la boca, lo arruinas más y más.

Y si preguntan, ¡yo los dejé!




LP 2017



{Take two/Anthony Tesla}

Una de las cosas más difíciles para muchos artistas, sea cuál sea la disciplina en la que se desempeñen, es saber aceptar las criticas. Y no me refiero a sólo las constructivas, porque en un mundo ideal, claro que veríamos eso, pero en un mundo ideal una mujer con una carrera imperfecta pero capaz y con experiencia ganaría el puesto de líder del mundo libre a un conductor de televisión con problemas de impuestos y acusaciones de abuso sexual.

Así pues, vas a tener que afrontar insultos y comentarios duros: a veces justificados (porque todos necesitamos que nos pongan en nuestro lugar de vez en vez) y a veces no, pero así es como nos tocó vivir. Pero por algo dicen que “el que se enoja pierde”; puede ser simplificar demasiado una realidad muy dura y compleja, pero no es como si no se pudiera ver el origen del argumento detrás de palabras tan básicas y al mismo tiempo, complicadas.

No destrozaré a una banda como Linkin Park por decidir ir por una rota más comercial (mi compañera y socia en el crimen ya lo hizo MUY BIEN arriba, como podrán haber notado, y créanme: no tengo intención de competir contra ella en ese sentido: sería como a mis 30 y mala condición retar a Usain Bolt a unas carreritas alrededor del deportivo); admito que al oír esos tracks de su álbum más reciente, casi sentí como si me hubiera equivocado de banda: esto suena a Phillip Phillips, a Imagine Dragons, incluso a Years & Years… pero no a precisamente, Linkin Park.


Portada del nuevo álbum.


No tiene nada de malo experimentar con nuevos sonidos: Elvis en sus últimos años tuvo un estilo reminiscente al country, y los Beatles pasaron de preguntar si podían sostener mi mano a si podían cruzar a través del universo. El problema es que aquí no siento que ese sea el caso: fue más bien, el perseguir tendencias, lo que los “chicos de hoy” están escuchando, y aunque no soy el indicado para lanzar pedradas en este tema (eso lo delatan mis chorromil libros sobre adolescentes), no puedo evitar pensar que se sintió más como una parodia: el como un ejecutivo de seis décadas cree que debe sonar la música moderna.

Y un cambio siempre será recibido de una manera muy apasionada; no sé por qué, pero en general parece que en nuestros tiempos batallamos con ello. Si sabías que ibas a dar un giro, que no te sorprenda cuando algunos den la vuelta en U en tu contra, y aunque no estoy a favor de trolls o haters arrojando criticas sin ton ni son, para mí, TODA mi simpatía se va al carajo cuando amenazas el uso de violencia.

Cuando en el 2001, Bennington era sencillito y carismático.


Dude, not funny, con todo y con que me encanta como cualquier otro ser humano el ocasional desplante de violencia.

Y al final de cuentas, a su modo de ser, lo entiendo: es frustrante, hasta descorazonador cuando algo en que creías no resultó del modo en que esperabas. Sientes ira, depresión, odio hacía ti mismo (¿O sólo soy yo?) pero siempre se necesita un poco de auto-crítica y perspectiva: claro, habrán voces sin fundamento, pero no puedes descartarlas todas tampoco. Hay que saber qué tomar, y de quién.

Y si bien el rock permite mantener un poco de ese espíritu indomable de juventud que todos alguna vez tuvimos y que conforme pasa el tiempo a veces parece increíble que alguna vez tuvimos ese fulgor interior, también, en contadas ocasiones, no está de más recordar actuar más acorde a nuestra edad.

Te lo dice el hombre que a su edad sigue soñando con hacer monitos en la tele.

Shalom camaradas.





lunes, 22 de mayo de 2017

Chris lo hubiera querido.

Si hay algo que no sólo me molesta, sino que lo veo como un sinsentido, es el snobismo respecto a los gustos. Taylor Swift propinó un duro golpe ante esta actitud (mucho más de lo que de seguro varios críticos podrían esperar) en una de sus canciones, We're Never Ever Going Back Together, al hablar con ironía sobre un ex que presumía tener un gusto musical mucho mejor que el de ella.

Dicen que al que le quede el saco, que se lo ponga, y reconozco que si bien no es completamente de mi talla, al menos sí tuve que probármelo, al haber ostentado actitudes similares en el pasado, y por más que disfrute de una buena canción, en la balanza, es muy superficial usar la música como una especie de prueba de limo para determinar las relaciones, y quizá si hubiera tenido una mente más abierta, no estaría marinandome en mi soledad y rabia amarga.

Una actitud de snobismo similar se ve cada vez que alguien famoso muere, en especial si es alguien considerado de una índole “alternativa”; el fallecimiento reciente de Chris Cornell es un buen ejemplo. Vocalista de Soundgarden y Audioslave, puede presumir de formar una de las bandas más influyentes de su tiempo para después ir a fundar otra de las bandas más influyentes de su tiempo.

Y admito que me recorre un poco la rabia: tú eras mejor que esto, Chris.




Tú eras el chico sensible, bien portado, que de hecho sonreía en las fotografías (al menos para los estándares del grunge). Tristemente, con Kurt Cobain o Scott Weiland, sus trágicos destinos eran algo que más o menos podían ser considerados predecibles, dentro de lo morboso que puede llegar a ser el pensar así. Tenías una hermosa familia, y reconocimiento profesional (Hiciste un JODIDO TEMA DE JAMES BOND. DE JAMES. BOND). Eras la mejor prueba que se podía recorrer el sendero de la música alternativa y seguir siendo alguien (relativamente) equilibrado.



Y yo sé que al final, todos somos polvo en el viento en palabras de Kansas, pero como artista, te debes a tu público, y vaya que lo heriste al herirte a ti.

A nadie debe ser sorpresa que las redes sociales se inundarán de lamentaciones, despedidas y agradecimientos. Y mucho menos, la actitud tan molesta de las que quería comentarles: ese elitismo de tratar de humillar a aquellos que conocían menos de la obra del difunto en cuestión. Señores, cuando muramos, por lo que nos recuerden (si es que nos recuerdan) la mayoría será por una sola cosa. No es de extrañarnos que la mayoría sólo recuerde a un cantante por una sola canción, y nada de malo tiene que fue el hit más grande comercialmente hablando de su carrera, porque así sucede en esta vida.

La gran mayoría podrían decir “Like A Stone”, tomando en cuenta la demografía de los usuarios que se lamentaron en Internet el fallecimiento del músico. ¿Es tan malo acaso? ¿Le quita que sea una gran canción? Chris siempre tuvo esa habilidad de mezclar la dureza con la sensibilidad, y he ahí uno de sus ejemplos más pulidos. Lo que menos necesitamos son genios en la Internet que se burlan de las “únicas y diferentes” con chistes y memes que son todo menos “únicos y diferentes” (en serio, ¿hubo tantas disfrazadas de Harley Quinn los pasados Halloween como realmente pensaron que habrían?).

A mí, en lo personal me honra que algo con lo que crecí siga siendo apreciado en un grado u otro por la generación que me ha sucedido; siguiendo un poco con el tema de mi columna pasada, me hace pensar que de verdad, “los chicos están bien”, sin importar lo ocasionalmente me sacan de quicio a los medios sólo por el pecado de ser jóvenes (aunque la juventud sigue sin justificar la estupidez, así que no se confíen).

No creo en el cielo, pero en momentos así, me encantaría creer que de hecho uno existe, con un espacio reservado para la eternidad a todos aquellos artistas que le dieron un poco significado a nuestros días: la risa de un chiste bien contado, un libro que nos tocó el corazón, o como en este caso, canciones que siempre tendremos en la memoria.

Así que, por favor: acabemos con ese snobismo, porque al final de cuentas, ¿importa si muchos apenas lo conocen por una canción? Después de todo: con una canción todos empezamos conociendo a nuestros favoritos. Una canción es el inicio de todo, y ellos y ellas, con suerte, empezarán un camino con una obra que merece ser no sólo conocida ni descubierta, sino vivida.

Chris lo hubiera querido.


1964-2017





Shalom camaradas.






Anthony Tesla, es autor de más de 200 historias en Fiction Press y Wattpad, incluyendo "The Hopewell Club". 

jueves, 18 de mayo de 2017

Teendult Wasteland

Nunca me ha gustado hacer chistes respecto al ídolo juvenil en torno, así que si pueden revisar mi expediente de tenerlo a la mano, habrán notado que jamás me burlé en forma alguna de alguna agrupación como One Direction o Little Mix (Justin Bieber, por otro lado, hice uno, y seamos honestos: fuera del terreno musical, parece un sujeto bastante pesadito e insoportable).

Cuando yo tenía edad para caer en las tramas publicitarias de las estrellas adolescentes, se hacían esos chistes respecto a los Backstreet Boys o Britney Spears pre-mental breakdown. Y en la generación de mi madre, Menudo o Magneto eran los elegidos para tales humillaciones. También están claro los tonos homofóbicos, y aunque desprecio buena parte de la humanidad por muchas y muy variadas razones, con quién quiera dormir alguien no es una de ellas, y me alegra ver que de poco a poco estamos despertando como sociedad a que si un cantante parece niña está en su santo derecho de parecer niña, niño, niñx o lo que se le antoje.

Dejando de lado cuestiones sobre identidad de género y preferencias sexuales, no me gusta la reacción condescendiente de muchos críticos, sorprendidos como si el que el señor Harry Styles haya hecho una gran canción fuese el equivalente de hallar el Santo Grial, la Atlantida y la tumba de Jimmy Hoffa el mismo día; es cierto que siempre van a haber caras bonitas que llegaron a la fama por talento y mercadeo, pero no es como si escogieran a cualquier pendejo al azar: algo de música debía de saber, y vaya que lo demostró.

Harry Styles/SNL


Y sin duda, al menos para mí, está a kilómetros de distancia de las horripilantes canciones que Zayn Malik ha hecho.


Mas tiene su reto, el aceptar a un muchacho que la mayoría de los melómanos de mayor edad tildaban de sólo una moda pasajera, y es que siempre van a haber wunderkinds arropados por la critica, como Lorde, Echosmith o los Vazquez Sound: esto es aceptar que el muchacho del grupo que cantó Best Song Ever que bien se fusiló la entrada de Baba O'Reily de The Who es alguien con de hecho piernas para correr en la carrera del espectáculo

No es tanto el hecho de tragarse el orgullo por dos razones:

* Como expuse, nunca fui a la yugular ni lo descarté jamás como alguien que fuese famoso sólo porque sí.

* Me queda muy poco como para andarlo apostando.

Sino porque es aprender a lidiar el hecho que, como dirían de nuevo The Who, “Los chicos están bien”: aunque a menudo uno sienta que el mundo está en la balanza por esos monstruos atemorizantes llamados “cualquiera cinco años menor que tú”, uno recuerda que eventualmente, todos nos hacemos adultos… a algunos nos llega eso más tarde, pero en la mayoría de los casos, casi todos alcanzamos esa meta en la que al menos podemos fingir que no sentimos que todo se va al diablo.

Si, fingimos que no estamos en la carretera hacia el infierno. / Sarah Scribbles


Muchos muchachos son capaces, son grandes emprendedores, y en poco tiempo nos dejarán sin trabajo; por ahí debe encontrarse el siguiente John Lennon o la siguiente Joni Mitchell; esos que veíamos como escuincles nalgas miadas nos llevarán a Marte algún día (al menos esos pocos suficientemente inteligentes para aprender a usar la bacinica antes de los 2 años); algunos inventarán el “nuevo i-Phone” que los hará más ricos de lo que jamás podríamos siquiera concebir.

No me siento amenazado porque sean malos, sino porque sé lo buenos que pueden llegar a ser.
Y aunque sería sencillo adjudicar mi incomodidad a la edad, es verdad que ya desde que yo mismo era un mocoso pajero de mierda con su peinado emo y escuchando a The Killers pensando que Brandon Flowers era el Bob Dylan de su tiempo ya me sentía así. En general, supongo que el talento me impresiona. Me incomoda, pero me impresiona.

Así que, bien Harry: llega dónde puedas, yo intentaré hacer lo mismo… aunque es más que evidente que tienes enorme ventaja en, ya saben: talento…

Por lo pronto, sé que "Sign of the times" será una de mis canciones favoritas este año.

Y Zayn… por favor… pon las cosas en su lugar, como diría la gran diseñadora Edna Moda, y te lo dice alguien que APENAS tiene las cosas en su lugar.



Shalom camaradas.



Anthony Tesla, es autor de más de 200 historias en Fiction Press y Wattpad, incluyendo "The Hopewell Club". 


jueves, 11 de mayo de 2017

Villanos

¿Qué sería de la vida de los héroes, buenazos y superhéroes sin un buen villano?
Bueno, quizás me estoy poniendo algo extrema, pero básicamente, serían nosotros. Sí, bueno, quizás los superhéroes tendrían menos trabajo, pero al final de cuentas, sin una contraparte, no hay mucho mérito en ser el bueno de la historia.

Si le preguntamos a cualquier diccionario o a la siempre confiable Wikipedia, los villanos se consideran un recurso argumental casi inevitable. ¿Quieres hacer que tu protagonista se vea bien y heroico? Añade un personaje que sea todo lo contrario. ¡Y pum! Tienes al villano de la historia. ¿Quieres explicar el por qué de lo mal que le va a tu chico bueno? Añade a un personaje sin escrúpulos que ha ido demasiado lejos en cuestiones políticas, químicas, o de poder, y seguro que todos lo pondrán bajo un cartel de luces neón que diga: “Culpable”.

Por lo general el villano está ahí para hacer más perfecto, vulnerable y considerable al “bueno” de la historia. El villano no está ahí para robarse el estelar de la historia, sin embargo, lo que ha sucedido últimamente en cine y televisión, es que la estética del villano es mucho más atrayente.

Si, es que salvar al mundo, puede que hoy en día ya no sea tan importante como el poder, ropa increíble, el poder y las frases correctas para cualquier situación. ¿Ya mencioné el poder? Porque todo se trata del poder, el control que pueden tener sobre personas y situaciones.

Oswald Cobblepot/Victor Zsaaz, Gotham.

Sin pena alguna puedo decirles que muchas de las veces, yo le voy al “malo de la película”. Pero me gusta que el villano tenga una razón para serlo, llámese justificación, trastorno mental, ó pasado abusivo. Siempre y cuando tenga el trasfondo del porqué es que eligieron el camino del mal, puedo llegar a entenderlo.
Llega un punto en que puedes plantearte la pregunta de si estuvieras en sus zapatos, podrías ser exactamente igual o incluso, peor.

En palabras del psicólogo Francisco Miranda,  “A la mayoría de la gente le gustaría poder decir o hacer lo que quiere, sin importar las consecuencias ni a quién o quienes dañen. Lo que ven en series, cine o cómics, puede gustarles, pero nadie se plantea realizar actos de ese tipo. En los villanos encontramos una forma de liberar nuestras represiones, y eso puede atraer a cualquiera”.

Hoy en día los villanos tienen carisma. Cautivan con su sentido del humor y dejan huella con su apariencia. Algunos de ellos son irresistibles por su belleza o buen parecido.

Se les está dando tan buena fama, que hay una gran cantidad de personas, que considera seriamente deshacerse de la idea del bien y el mal, porque en la actualidad, estamos doblando ese concepto a nuestro beneficio.
Loki, The Avengers.


Admitámoslo, de vez en cuando somos impresionables, principalmente porque nuestro sentido de aventura está en ralentí. Hay una lista de cosas que no nos atreveríamos a hacer, ni siquiera con un par de copas de más, pero hay algunas cosas que se ven “fáciles de hacer”.

En el cine por ejemplo, luce increíble la idea de una noche de parranda en compañía de un villano, pero… en la vida real no querrías tenerlo como amigo. En especial con temperamentos tan volátiles.

A diferencia de nosotros, simples mortales, que sentimos empatía por alguna situación o persona en particular, ellos no se reprimen. No hay arrepentimiento, ni remordimientos, ni nada que los haga sentir culpables.

Psci. Miranda hace una pregunta importante: “¿La gente realmente entiende al villano y las repercusiones que en la vida real tendría?”
“Puede gustarte la estética más no la forma.”

Tenemos tantos tipos de villanos: Actante, Antagonista, Antihéroe, Cientifico loco, Delincuenta, Supervillano. ¡Es como estar en una heladería!


Ni tan bueno, ni tan malo…

Deadpool. 


Hablemos ahora del antihéroe. No es ni tan bueno ni tan malo. Algo así como cualquier de nosotros. Su método poco ético, en comparación con el héroe tradicional (te estoy viendo Superman); usualmente lo pone en disyuntiva: ¿hacer lo correcto, o sacar provecho? Por lo general hace ambas, o como dicen por ahí: Van con el sol que más calienta.

Sus actos heroicos dependerán de cual sea su beneficio, porque acéptenlo: no todos quieren la aaz mundial.


Si tú pudieras ser un villano, ¿quién serías?

Házmelo saber en los comentarios.






Agradecimientos: Psicólogo Francisco Miranda, egresado de la Universidad de Málaga.





Sandy Lee, es procrastinadora profesional. Y cuando no está escribiendo fan fics de Tom Hiddleston, colabora en La generación X.