martes, 24 de septiembre de 2013

Entre Covers

Anthony Tesla
 @EscritorEnojado

Un cover se define como la práctica de tomar una canción de otro artista y hacer una versión propia de ella, y aunque en ocasiones podamos girar nuestros ojos y preguntarnos si es que la originalidad ha muerto en la cultura pop, no hay una ley que nos diga que un cover tiene que ser inherentemente inferior a la original (si bien, es el caso más común).

Pero, de vez en cuando, algo sucede: un artista logra tomar una canción anterior y dotarla de su propia alma y corazón, logrando ser tan buena, y en contadas ocasiones, inclusive mejor qué lo que ya se conocía.

Este conteo va dedicado a esas canciones y artistas que de algún modo, y a mi gusto, lograron superar esa barrera y supieron darle nueva vida a viejos clásicos en su momento.

Hurt. Original de Nine Inch Nails, cover de Johnny Cash

Lo usual es, ver a un artista nuevo y joven versionando el trabajo de alguien con más camino recorrido en la industria, pero en el caso de la versión country del 2003 de la canción de NIN por Johnny Cash, resultó justamente lo contrario.

Hay tantas cosas que hacen de la versión del hombre de negro superior en todo aspecto a lo que Trent Reznor escribió: la misma canción habla de alguien que parece haber llegado a un punto alto en la vida y que se lamenta de algunas decisiones. En voz de Reznor, alguien joven...puede sonar muy arrogante, si no es que poco creíble en primer lugar. Pero en el caso de Cash, no. Es un artista legendario que ha tenido una carrera de décadas y que ha tenido sus altos, y sus bajos; sus triunfos, y sus fracasos. Así pues, la introspección y auto-analisis de la melodía son, o al menos, se sienten autenticas: no hay necesidad de suspensión de la incredulidad porque es algo que uno puede ver y sentir, si conoce la historia del cantante country.





Eso sin contar que, como en todo buen diseñador, Cash logra desproveer la canción de todo lo innecesario y le deja apenas los elementos más sencillos y básicos; hay una belleza simple, elemental, sin poses ni maquillaje.

Esta fue el último sencillo del legendario músico, casi como si él mismo supiera haberle dado un toque dramático perfecto a su propia historia. Johnny Cash logró lo que bien podría ser, no sólo un buen cover, sino probablemente EL último cover para medir todos los demás.



Boys Of Summer. Original de Don Henley, cover de The Ataris

Este es un poco un caso inverso; en 1984, el ex-Eagle Don Henley lanzó “Boys Of Summer”; una clásica canción de amor de verano que de hecho alcanzó el éxito comercial, topando en el número 5 del  Billboard 100.

No obstante, al analizarlo bien, suena tal como uno esperaría que la canción de un ex-miembro de una banda legendaria que se encuentra en un momento en el que busca que dirección darle a su carrera sonaría: sientes talento y habilidad, pero no espontaneidad, ni chispa  o demasiada energía, que en una canción con su tema supondrías que tendría.

En 2003, una banda de rock de Indiana, The Ataris tomó la canción y le inyectó de todo aquello que carecía: la historia de amor veraniego pasó de un lamento a una fuerte declaración, y se volvió algo creíble, joven, poderoso.



The Ataris logró su primer, y lamentablemente, único éxito en los charts, pero quizá fueron ese tipo de bandas que se mantienen vivas por la base de sus fans y por espectáculos en vivo, no por lo que aparezca en las listas. Pero al menos sé que dejaron una huella profunda en un apreciador de la música que no puede relacionar verano alguno ya sin su versión de un clásico de los 80.



Twist & Shout. Original de Top Notes, cover de The Beatles

“Twist & Shout” hubiera pasado al olvido de la historia junto a tantas otras obras de no ser porque una pequeña banda de Liverpool la tomara y la hiciera uno de sus éxitos tempranos. Quizá los conozcan, quizá no, se llamaban The Beatles y...bueno, son algo conocidos.

La canción fue más qué sólo un hit, qué sólo una melodía movida y de alto ritmo; fue casi una bomba, un globo de aire fresco que la música y la cultura pop tanto necesitaba. Es difícil creerlo, pero a principios de los 60, el rock parecía estar en decadencia como la moda pasajera que muchos esperaban que fuera; un tragico accidente aereo se llevó las vidas de Buddy Holly, Richie Valens y Big Booper, y pocos años después, de Eddie Cochran; Elvis dejó su carrera musical para enfocarse más en el cine; Jerry Lee Lewis se vio en una escandalosa relación con su prima menor de edad...en fin, parecía que todo nombre grande del género estaba cayendo y que el rock pasaría como muchos otros estilos en el pasado.





Pero estos cuatro jóvenes ingleses llegaron y se hicieron sonar, y cambiaron el mundo. Su versión de “Twist & Shout” es tan representativa de su época que me resultó casi imposible, aún en la era del internet, encontrar algo sobre la versión original. No sólo versionaron esa canción: se la adueñaron, la robaron, la hicieron suya. Y estos muchachos...bueno, apenas estaban empezando...




Respect. Original de Ottis Redding, cover de Aretha Franklyn

Ottis Redding es una leyenda por derecho propio, y su historia parece seguir muchos patrones vistos en las vidas de algunos grandes artistas, incluyendo, un trágico final antes de tiempo. No se trata éste artículo de poner en duda el buen nombre de algunos de los actos que proveen ejemplos, y este gran cantante de R&B no es la excepción.

Pero la mejor manera de igualar fuerzas con una leyenda es, con otra.



La canción “Respect”, en voz de Aretha Franklyn, adquirió otro tono: se volvió un himno. En parte uno hacia las relaciones, en parte uno feminista, en parte uno simplemente a la dignidad que todo ser humano debería darse. La versión de Redding suena la de un ser desesperado; llena de emoción, sí, pero perdiendo un poco el punto. Franklyn la empodera y le otorga, precisamente, auto-respeto. Y ni hablar del performance; la voz de esta gran cantante nunca sonó mejor, y se volvería estándar oro respecto al como interpretar.

Al final de cuentas, de eso se trata un buen cover: darle un nuevo ángulo, y en este caso, fue inclusive más allá: la hizo distinguida, y le dio no sólo otra personalidad, sino SU personalidad.




 Superstar. Original de The Carpenters, cover de Sonic Youth

The Carpenters cuando mucho, tienen cierta apreciación pero buena parte de ella es ya sea de sentimentalistas y nostálgicos sin remedio, o una irónica que ve el dueto con una mezcla de admiración y humor. Pocos creían que, fuera de un momento cursí, realmente pudieran dar algo que valiera la pena.

Y entonces, llegó Sonic Youth.



No me importa si ese concepto de tomar canciones deliberadamente “cursis” o pasadas de moda y darles un giro oscuro y algo perverso es considerado “hipster” (¿Qué NO es hipster en estos días?) y un tanto cliché; en ocasiones, los viejos trucos funcionan, y el tono en que la banda de rock alternativo hizo su versión del clásico “Superstar” la hizo dar un salto de una melodía romántica y algo melancólica cualquiera, a una perturbadora historia de alguien obsesionado con una persona que no sólo no puede tener, sino que ni siquiera podrá tener una oportunidad de conocer. ¿Un comentario acerca de nuestro gusto por las celebridades y nuestras obsesiones malsanas de estos tiempos? ¿O sólo desvarios de alguien que lee demasiado entre lineas?

De cualquiera que sea el modo, o cualquiera que sea la explicación, esta brutal versión de una canción más espesa que miel en temperaturas de invierno se cuela como una de mis absolutas favoritas de todos los tiempos y que prueba que, en la práctica, todo concepto puede funcionar si se sabe ejecutar bien.


Sandy Lee
@SandyLeeLo

Recuerdo alguna vez decir que “Segundas partes nunca fueron buenas”. Y sobre todo cuando de música se habla. Para mí la versión original era la única que podía sobresalir, incluso decía que a tal artista que se le ocurría hacer covers, era porque en definitiva ya se le habían agotado las ideas y bla, bla, bla. Quizás esa opinión se debía a malos covers de Metallica, QOTSA y The Who, que alguna vez escuché. Pero como la vida tiende mucho a echarme en cara todo lo que he dicho, esta vez no fue la excepción.


Blue Monday. Original de New Order, cover de Orgy



Era Agosto del 98, cuando Orgy, lanzó el sencillo Blue Monday del álbum Candyass. Esta banda de Rock Industrial originaria de Los Ángeles tiene una muy buena versión bajo la manga, aún cuando hace más de una década de su lanzamiento. En algún punto, perdí la conexión con New Order, porque caí y sigo cayendo, en los encantos del cover de Orgy, al grado de solo escuchar esta versión en lugar de la original.

Este es un ejemplo de cómo se puede tomar una buena canción y darle un sello propio, esto siempre va a depender de la banda, porque hay ocasiones en las que suena como una copia exacta, o como si hubiesen cambiado de vocalista. Orgy lanzará su nueva producción el próximo mes de octubre, y estarán de acuerdo conmigo con que éste es y será uno de sus mayores éxitos, que tantos sus fans como los de New Order, siempre querrán escuchar.




Missing. Original de Everything but the girl, cover de Morning Parade.

Al parecer lo que se hizo en Inglaterra… se quedó en Inglaterra.

Morning Parade, una banda británica de rock alternativo, originaria de Essex presente en la escena musical desde el 2007, hizo una presentación acústica en la BBC Radio 2 en el 2011, en ella incluyeron esta increíble versión de “Missing”. Fue una de esas casualidades de la vida, YouTube y sus recomendaciones, me llevaron a descubrir esta versión. Me gusta la integración del piano y la voz de Steve Sparrow porque le dan un toque melancólico, difícil de pasar por alto. De hecho, hasta que no escuché el coro caí en cuenta de que era un cover. (Lo sé, tonta, tonta XD)



Cuando Everything but the girl, lanzó este sencillo en el ’94 no fue el éxito que ellos esperaban, sin embargo al año siguiente se lanzó un remix de esta canción que resultó en un hit mundial. Cabe mencionar que el dueto de Everything but the girl, desde su último álbum Temperamental del ’99, se casaron, tuvieron hijos, y se han dedicado a proyectos en solitario.




A real hero. Original de College feat. Electric Youth, cover de Secret Company.

La versión original, ganó mucha popularidad hace dos años, gracias a que fue parte del soundtrack de “Drive”,  película protagonizada por Ryan Goslin y Carey Mulligan.



Es de esas ocasiones en las que agradezco que exista Twitter, porque esta banda de Essex, la conocí obviamente en esta red social. No solo tienen buenas canciones originales como Lifeline, sino que también tienen covers, motivo por el cual escuché la versión de  A real hero. Me gusta el hecho de que sea más sencilla que la original, sin tantos sintetizadores ni efectos, es más básica por así decirlo; por eso se siente más cálida, más privada, y lo admito: me gusta más esta versión que la original.





Strict Machine. Original de Goldfrapp, cover de Suzi Quatro

Strict Machine, es una canción con mucha suerte. Para empezar tenemos a Goldfrapp, que lanzó esta canción de la cual se desprenden un sinfín de remixes, mi favorita es la de We are Glitter Remix. Y ahora, por si fuera poco, tenemos la versión de Suzi Quatro, que bueno, ¿tengo que decir algo más aparte de que Suzi es una verdadera leyenda? Girl Power!






Diamonds. Original de Rihanna, cover de Farewell 2 Fear.



Y desde Nueva Orleans llegan Farewell 2 Fear cubiertos de… ¿diamantes? Naaa... solo de Rock and Roll, baby! Diamonds, es uno de esos covers que podría haber resultado en desastre (si Hilary Duff, estoy viendo tu foto y espero no volver a escuchar un clásico de The Who, hecho pedazos), pero afortunadamente esta versión con varios riffs, se salva, precisamente por eso: Farewell 2 Fear le imprime un sello único que bueno, hizo que Sirius XM Octane Radio, lo colocara por varias semanas en  su conteo de popularidad. Los fans amantes del rock, aceptaron este cover con los brazos abiertos, incluida yo.




Así que juzguen por ustedes mismos. Si gustan de covers… al final, que la música siga y que nos guste, es lo que importa, ¿no?

Y si no, tengan en cuenta la frase esa de que "en gustos se rompen géneros".

Hasta la próxima.


jueves, 5 de septiembre de 2013

El arte perdido de guardar un secreto.

(No, no es una canción de Queens of the Stone Age. El título es igual, pero… ¡Maldita sea! Si, está basada en la canción de QOTSA, ¡pero no se lo digas a nadie!)



Todos. Absolutamente todos, tenemos secretos. Pequeños, grandes, simples y comprometedores. Desde los miembros de las más altas esferas del poder que se reúnen en una sala medianamente oscura y planean la perdición de James Bond (o de quién sea el turno de salvar el mundo) hasta...bueno, uno. Secretos olvidados, secretos que en estos momentos ya no valen la pena, secretos que, al igual que algunos crímenes, ya prescribieron (¿Realmente vale la pena seguir ocultando que le robaste dinero a tu madre para comprar ese CD de T.A.T.U.? Aparte de la vergüenza, claro). Pero que al final del día, son y seguirán siendo, secretos. Y al parecer… siempre los tendremos.

Don't tell anyone

Sí, sabemos que a veces está acechándote ese incontrolable impulso por escupir hasta el más mínimo detalle de tu cita amorosa, o si escucharte algo que no debías; pero a veces lo mejor es guardar silencio. ¿Recuerdas esa odiosa frase de "Te lo dije"? Pues ve tomando nota, porque puede que te vacunes contra esas palabras malditas.

Quizás te enteraste por casualidad o porque alguien te hizo participe de tal responsabilidad, pero el punto es que conoces el secreto. Lo más probable que pase, es que por error sueltes toda la sopa. Posibles reacciones secundarias: Golpes, moretones, pérdida de confianza, exclusión social, comezón e irritación, son las más comunes.


Según la definición que nos proporciona Wikipediastán: Un secreto es la práctica de compartir información entre un grupo de personas, en la que se esconde información a personas que no están en el grupo. El secreto es a menudo fuente de controversia. Muchas personas reclaman, al menos en algunas situaciones, que es mejor hacer pública una información dada y que ésta sea conocida por todo el mundo. Se encuentran muy cercanos los conceptos de confidencialidad y privacidad, y a menudo llegan a confundirse. William Penn escribió, Es sabio no hablar de un secreto; y honesto no mencionarlo siquiera.




El punto es que en estos días mantener un secreto, de cualquier tipo, se está volviendo un asunto complicado.
Para empezar, hoy en día tenemos las redes sociales. Si bien, esto no es una crítica en contra, si es un punto muy importante. En estos precisos momentos que leen estas líneas saben que no miento. Pero el problema no son las redes sociales, sino como nos manejamos en ellas.
A veces compartimos demasiadas cosas, y si en la vida real el mundo es pequeño, en Facebook, por ejemplo; está a la distancia de un clic.
Mi mejor consejo, es como dice en la canción:

Whatever you do

Y así debe de ser, lo que sea que hagas, no se lo digas a nadie. 

Evítate la pena


El secreto que no es tuyo

¿Pero qué pasa cuando el dueño del secreto lo divulga?


El propio dueño del secreto se hace cargo de enterar a todas las personas. Es uno de esos momentos en los que te dan ganas de gritarle: ¡No nos importa! (A menos que se trate de los números de la lotería de mañana o de la sexualidad de una celebridad, pero de no ser así, casi nunca se trata de gente tan importante).

Nadie está en contra de la libertad de expresión, de hecho somos medio fans del mantra que a veces tenemos que repetirnos para no terminar con las pocas neuronas que nos quedan: “Cada quién su vida”. Eso sí, luego no se admiten quejas cuando vengan las críticas, públicas o privadas, o los apodos; estos últimos quizás nunca los escuches… (Hablando de secretos)

Hay que tener responsabilidad, algunos filtros internos, algún tipo de criterio personal, más aún en estos días dónde nuestro empleador con toda la facilidad del mundo puede entrar a ver nuestros perfiles y ver aquellas fotos comprometedoras de esa fiesta de fin de cursos.

Un ejemplo es esta chica que postea una foto en su Facebook, dejándole saber a todos sus amigos que después de practicarse un aborto, ¡está que arde! Y además, ¡perdió 10 kilos! Claro, podemos discutir sobre polémicas que no se van a resolver aquí sobre el momento en que una vida humana comienza, pero progresistas y persignados por igual, tienen que admitir que sin importar ideas políticas o creencias religiosas, “mal gusto” sencillamente no alcanza a hacerle justicia a un acto así.





¿Acaso estamos tan hambrientos de fama? Andy Warhol se quedó corto con decir que en el futuro, todos tendríamos 15 minutos de ella. Admito que hay cierta satisfacción en que lo que uno hace se vuelva relevante o interesante para alguien (después de todo, escribimos aquí un blog), pero quizá sea hora de realmente pensar por qué motivos uno desea obtener la atención de sus pares. 

Es ya para este punto un cliché citar a Oscar Wilde cuándo dijo que “Lo único peor que se hable de ti es que no se diga nada”, ¿pero no viene siendo hora de al menos poner en tela de juicio eso un poco? No todos aspiran a ser celebridades de tabloide porque, para sorpresa de muchos, hay personas que siguen esperando algo de dignidad en sus vidas, y por un pequeño error causado por un mal juicio temporal, ¿es necesario pagar durante, potencialmente, años?



Es momento de hacer un #Inception, y si tienes un secreto, llévatelo a la tumba. Cómo diría la abuela: Lo que hace tu mano derecha, que no lo sepa la izquierda.