Un 14 de septiembre del 2008, Los juegos del hambre, libro escrito por Suzanne Collins, llegó a las librerías y tiendas de autoservicio. De inmediato, fue alabado por críticos como Stephen King, John Green y también Stephenie Meyer. Eso sólo por mencionar algunos nombres.
La historia se desarrolla en una era post-apocalíptica, donde El Capitolio, es el amo y señor opresivo de los doce distritos que ahora conforman Panem.
Katniss Everdeen es una protagonista distinta. Es una sobreviviente, lo cual lo hace completamente diferente a las protas de vida rosa y apariencia perfecta, que caen en eventos desafortunados. Katniss por el contrario ha aprendido a superar las dificultades con tal de proteger a su pequeña hermana Prim.
Los juegos del Hambre, es sólo la primera parte de la trilogía. Le siguen “En llamas” y “El Sinsajo”.
La tan esperada película de Los Juegos del Hambre, tuvo su premiere en Los Ángeles el 12 de marzo del 2012, para estrenarse oficialmente el 23 de marzo del 2012 en todos los cines de Estados Unidos.
Y ahora que la segunda parte “En llamas”, está a meses de estrenarse… sería bueno traer a la lona, un par de cositas que algunos ya saben, y que otros… quizás no.
Sandy, defenderá la parte literaria., mientras que Anthony defenderá la parte fílmica.
Que la suerte este siempre… del lado de aquellos que tengan las garras más afiladas.
Versión Literaria
Sandy Lee
Twitter: @SandyLeeLo Facebook: Facebook.com/YokoLolliLoop
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Yo, Sandy Lee, confieso que leí-la-trilogía-en-una-semana. Durante varios días no lograba concentrarme en nada que no fuera en la historia de Katniss. Algo así me pasó con Cincuenta sombras de Grey, pero eso tenía algo que ver con el morbo. En fin…
Pero volviendo a lo que nos compete, Los juegos del hambre, está narrado en primera persona, por Katniss Everdeen, la protagonista. Líneas arriba, sabemos que Katniss es una prota diferente. Para empezar no es la damisela en apuros en busca de su príncipe azul. Aunque soy fan de las historias rosas y románticas, de vez en cuando hay que variarle a las tramas. Ha sufrido, desde la pérdida de su padre, hasta cargar con la responsabilidad de ser el sustento de su familia, porque su mamá no es precisamente la dama emprendedora, que esperaríamos como progenitora de una jovencita tan valiente.
Me gustan los detalles, por eso leo los libros, y son precisamente esos detalles los que usualmente se escapan de las películas. Hay matices que no logran apreciarse, situaciones que se dejan de lado. El sentimentalismo que puede desarrollar el lector entorno a X personaje, es completamente diferente, al que muchas veces se plasma en una película.
Precisamente por ese sentimiento que había desarrollado por Katniss y Peeta, es que cuando me enteré de la película, me emocioné mucho. Me sentí como en mis años mozos compartidos con Harry Potter. Cuando por fin se estrenó, no pude ir a verla por x ó y razón, y decidí esperar a que fuera lanzada en DVD. Después de todo, yo ya había leído el libro, así que ver la película para mí no era prioridad.
Eso sí, tuve que aguantar a un amigo, repitiéndome una y otra vez, lo fantástica que era la película y tal, lo cual me estaba volviendo un poco escéptica, pues cuando me preguntaba algún detalle, (obvio mi “amiguis”, sabía que yo tenía el libro), con el fin de poner a prueba si realmente leí el libro (el muy “ingenioso”), era cuando más me ponía en duda sobre lo fiel que sería la película al libro. Cuando por fin tuve en mis manos la película, en formato Blu Ray, comenzó mi lento descenso a la comparación.
Un momento clave en el libro (OJO: En mi opinión) es el pin del sinsajo: un obsequio de Madge, la hija del alcalde, a quién Katniss solía vender fresas. El pin tenía su antigüedad, y por supuesto, valor sentimental, pues perteneció a una tía de Madge, misma que participó en una edición de Los Juegos del Hambre, y de la cual, no sobrevivió. Pero en la película, Katniss trata de comprarlo en el mercado negro, quizás la mujer que vemos sea Sae La grasienta, quizás no. En resumidas cuentas la mujer se lo regala, y ella su vez, se lo regala a Prim, su hermanita. Diciéndole que la protegerá, y que mientras lo tenga, nada malo le pasará. Justo después de que Katniss se ofreciera como tributo en la cosecha, para tomar el lugar de la pequeña, ésta se lo regresa.
No hay cabra, no hay gato color mostaza, en su lugar hay un usurpador de color negro con manchas blancas, (¿O era al revés?) tampoco vemos al suegro, que diga, al padre de Peeta. Tampoco hay chica Avox.
Y para mi punto personal, lo más notable: Muertes rápidas. En el libro llevan más proceso, más detalles y por supuesto más letalidad y sangre. Pero en la película, no. Tampoco es como que quisiera que todo se viera turbo-gore, no. Pero por ejemplo: la muerte de Cato, ¡ameritaba más tiempo en pantalla! No hay mutaciones ni nada, y merecía (admítanlo, ustedes también lo odiaron) una muerte lenta.
Muajajaja.
Cof, cof. Aunque supongo que mucho de estas acciones rápidas se debió a la clasificación de la película, PG-13.
En conclusión. No me declaro decepcionada de la película, en lo absoluto. Es muy buena, pero son esos pequeños detalles que se cambiaron los que no me apetecieron mucho. Y por eso me quedo con el libro.
Un consejito gratis: Si hay una película próxima a estrenarse y esta, está basada en una novela, primero ve la peli y después lees el libro. Desgraciadamente, a veces no puedes evitar compararlos. Y lo peor, es que en tu cabeza tienes una idea de cómo deberían de ser los personajes, los diálogos, los ambientes, etcétera.
Versión Fílmica
Anthony Tesla
Twitter: @EscritorEnojado Facebook: Facebook.com/AnthonyTesla
Anthony Tesla
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Yo no soy un purista: aunque me maldigan hasta a la bisabuela los fans de la literatura (y francamente no los culpo), yo soy de los que piensan que uno no necesariamente tiene que hacer una versión exacta de aquello impreso en papel a la hora de traspasarlo al celuloide (¿Se sigue usando celuloide, verdad?). Muchos filmes clásicos, considerados obras maestras de la cinematografía mundial se tomaron muchas libertades respecto al material original en el cual estaban basadas.
Las razones para ello son diversas: a veces un elemento que funciona en un medio puede no servir en otro. Por eso mismo, en última instancia creo que si bien una adaptación sí debe conservar la esencia y el punto del libro, tampoco creo que el chiste sea hacer una calca del mismo.
Eso sucedió para mi con el filme de “Los Juegos del Hambre”; quizá elevar la película al grado de “clásico” sea exagerado, pero como aficionado del espectáculo del séptimo arte, me pareció un show agradable.
¿Es mejor qué el libro? Quizá sea aventurado dar una respuesta afirmativa o negativa; en lo particular (y aunque suene como el peor cliché de alguien que no quiere dar una opinión definitiva), ciertamente me parecieron diferentes. El libro, en primera persona, y escrito con el lenguaje que uno podría esperar de una adolescente, se siente personal e intimo. ¿Es eso necesariamente bueno? No, en realidad no. Hablamos aquí de una obra de ficción con una premisa que, por definición, es enorme: hay muchos detalles, muchos personajes, muchas historias paralelas, y sí hay algo en lo que puedo decir el filme triunfa es el hecho que logra mostrar la espectacularidad de lo que se podría esperar de esta historia.
Claro, en el medio literario siempre se permitirá un poco más de madurez en las obras orientadas a jóvenes qué lo que se puede en el cine. En el cine hay detalles, se puede ver el sangrar, se puede ver la muerte, y aparentemente los censores piensas que eso es demasiado. Pero tomemos en cuenta estas circunstancias y apremiantes: un libro puede extenderse en detalles amplios, un filme, especialmente uno comercial, tiene que cerrar los elementos de una manera más breve y concisa (y en un apartado personal: el libro a veces se volvía demasiado melodramático y tomaba tonos de esas novelas juveniles que tanto mal le han hecho al género y que “Los Juegos del Hambre” han aportado a limpiar un poco su reputación).
¿Eran frías y rápidas? Sí, pero más que ser una desventaja, siento que ayudaba un poco a hacernos entender el punto de la atmósfera: el juego es brutal, despiadado y no hay mucho tiempo para lutos o sentimentalismos, pues la muerte próxima puede ser la de uno. Si fue algo hecho a propósito o fue una serendipía por las limitaciones de las circunstancias es algo que desconozco, pero a mí me ayudó a sentir más aquello que se deseaba transmitir.
¿Qué prefiero a final de cuentas? Voy a decir que el filme. El libro no es malo, ni de chiste, pero siento que transporta el mensaje de una manera más efectiva. Quizá porque no soy fan de los sentimentalismos, a los cuales, el libro de vez en vez termina por caer, pero sin ser perfecta, la versión cinematográfica pone un estándar más alto en el género de películas para adolescentes (que en una era de vampiros brillantes y chicas pesadas, es algo MUY necesario).
¿Quién es el ganador: La versión literaria o la fílmica? ¡Comenta!
Nota:Antes de escribir tu comentario, utiliza el hashtag #EquipoTony ó #EquipoSandy para saber quién en tu perspectiva, ha ganado el combate.

#EquipoTony.
ResponderEliminarel libro se disfruta por los detalles, pero la película concentra la esencia del libro, aunque pudieron darse un poco de tiempo para algunas escenas que lo necesitaban (la muerte de cato me decepciono por ser tan corta), la adaptación fue buena aunque lo que no perdono fue que no mostraron de donde venían los animales mutantes (era el detalle cruel) ni que curaran la pierna de peta, era una muestra de lo que arrastras para siempre al entrar en la competencia.
Obviamente uno quisiera que una película fuera 100% fiel al libro, pero eso es casi imposible debido sobre todo la factor tiempo y a que lo que se puede expresar en un libro con palabras, frases y metáforas en un filme no funciona.
ResponderEliminarEn mis años mozoz en los que realizaba cortos independientes, al momento de filmar debía hacer modificaciones en mis guiones, por la ambientación, porque la momento de filmar la escena la idea se deslucía en comparación a lo que había escrito y sobre todo por el tiempo, había que sacrificar o modificar escenas por hacerlas más cortas.
El ultimo film que hice fue una adptación de un cuento paranoamal de Oscar Cerruto. Mi intención fue hacer algo MUY fiel, pero oh sorpresa! al momento de filmar tuve que modificar varias cosas, y si uno lee el cuento y luego ve mi corto, nota muchas diferencias, que no quise que se dieran, pero me fue inevitable. Y estoy hablando de un cuento que no debe exceder las 10 páginas y un film de 12 minutos. Desde entonces no critico tanto las adaptaciones, si yo no logré ser fiel a 10 paginas, imagino lo dificil que deb ser fiel a más de 300 y con tantas restricciones que tiene los cineastas.
Siempre preferiré el libro a una versión cinematográfica. Vi la película antes de leer los libros, y me gustó y me parece una buena adaptación, que hoy día hay que dar gracias por eso. (Me sigue afectando el chasco de Eragon, no tenía nada que ver con lo que leí). Pero al terminar la pelicula de los juegos del hambre, me dio la sensación de que había ciertas cosas que no había entendido, esos detalles que no entran en una pelicula, pero que en el libro te lo explican y entiendes mucho mejor, (el porque de la guerra y de los juegos, porque unas zonas son tan pobres, se entiende mucho mejor leyendo el libro). Tras leer la saga, que leí en 4 días, espero que la adaptación de las otras dos sea buena y que los momentos emotivos del final estén bien plasmados en la gran pantalla.
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