jueves, 4 de mayo de 2017

Netflix and chill

No pido mucho… o al menos eso pienso.

Me gusta bromear que soy un poco un “agnóstico” respecto al amor; no descarto su existencia, pero no soy precisamente devoto al respecto. Por otro lado, no puedo culpar aquellos a quienes enfocan mucho de sus mentes, corazones y partes privadas a la búsqueda de tal sentimiento, o al menos de la ilusión de tenerla.

En un viejo episodio de “Los Simpsons”, Marge dice, al tratar de escribir una novela romantica que “el amor vende”; es una parodia al viejo dicho de publicidad respecto a las capacidades comerciales del sexo, al igual que una manera de denotar y remarcar la ñoñez del personaje.

Pero entre más pasa el tiempo, no puedo evitar pensar que tiene más de verdad de lo que nos gustaría admitir tanto a un nivel personal como a uno social. El sexo es desechable, si tenemos problemas con eso, es que no estamos tan mal. Pero si nuestros problemas son amorosos… ya valió madre, padre y hasta abuelos.

¿Conocen esa frase Netflix & Chill? Claro que sí: es descendiente directo de “te invitó a ver una película”, cuando en realidad era una excusa para pedir relaciones sin pedir relaciones. No es un juicio de valor o de moral, simplemente así somos los humanos. Mas el uso de la plataforma también parece representar algo más: usarlo mucho, abusarlo es como “darle la espalda a la interacción social”. Es demasiada presión en los hombros de un negocio de streamming, pero supongo que si pueden lidiar con accionistas y reguladores, pueden con esto.

En ocasiones, me pongo a pensar en lo importante que es de verdad este producto: ¿pueden imaginarse cómo sería si les contara a la gente del pasado que tienen toda clase de series y películas al alcance de sus dedos? Luego, se verían menos impresionados al decirles que la versión mexicana del servicio es muy limitada en su selección comparada con su contraparte estadounidense.

Igual, sigue siendo impresionante: lo difícil es no viciarse, estamos programados para alargar el placer, y no me refiero a sólo lo erótico, sino a las gratificaciones más elementales: el comer, el beber, el echarse toda la temporada de Degrassi: Next Class en un fin de semana (parando sólo para comer y beber).

Créditos: Emma Kiiskila


No me gustaría pensar que Netflix ocupa el lugar que antes ocupaban las relaciones, pero si soy honesto, ¿cuándo las relaciones han tenido un lugar en mi vida? Soy retraído, reservado, y en ocasiones lo lamento, pero siempre es complicado luchar contra la naturaleza propia, y esa es la mía.

Me siguen gustando las cursilerías: me emociona cuando alguien se compromete en una cena en un restaurante, y cuando en una película de adolescentes se acerca la noche de la graduación y finalmente nuestros héroes se confesarán lo que sienten el uno al otro. Puede que algún día sienta lo mismo, y alguien sienta lo mismo por mí.

Hasta entonces, las noches de Netflix & Chill serán siendo más literales que figuras de discurso para el sexo.



Anthony Tesla, es autor de más de 200 historias en Fiction Press y Wattpad, incluyendo "The Hopewell Club". Colabora en Cracked y Wiwiblogs, y por supuesto en... ¡La generación X!

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